Generales Escuchar artículo

Austria dejó poco, en un debut en el que le bastó con la vigencia del veterano Arnautovic

Marko Arnautovic es algo así como un mito vigente de la selección austríaca. Suma 37 años y hace no mucho tiempo amenazó con abandonar el combinado nacional, declarando con sorna que no sabía...

Marko Arnautovic es algo así como un mito vigente de la selección austríaca. Suma 37 años y hace no mucho tiempo amenazó con abandonar el combinado nacional, declarando con sorna que no sabía quién podría reemplazarlo en la tarea de marcar goles. La clasificación para la Copa del Mundo lo hizo cambiar de idea. Se quedó, aceptó ser ocasional suplente, y en cuanto le dieron ocasión, ratificó por qué es profeta en su tierra.

El técnico Ralf Rangnick lo incluyó en el descanso más allá del 1-0 parcial a favor, luego de comprobar que al ataque de los suyos le faltaba mordiente. Y pese a que enseguida llegaría la igualdad, al final pudo demostrar su acierto en contar con el veterano centrodelantero. El jugador del Estrella Roja serbio fue un dolor de muelas insoluble para la defensa jordana, y sobre todo para el arquero Yazeed Abulaila. Los aciertos de uno y los groseros errores del otro explican en buena medida el 3-1 final a favor de un equipo que, sin embargo, no dejó buenas sensaciones en su debut.

Un Mundial de fútbol es, entre otras muchas cosas, un compendio de formas de entender el juego abreviado en muy estrechos espacios de tiempo. Así, apenas un rato después de asistir a un duelo entre equipos como Argentina y Argelia, que cultivan el cuidado de la pelota, el toque corto y las pequeñas sociedades -y todavía con los ojos llenos de Messi-, la madrugada permitió asomarse a un encuentro de características diametralmente opuestas.

Austria y Jordania, los próximos rivales del conjunto de Lionel Scaloni en la fase de grupos, carecen de estrellas rutilantes y a ambos les escasean los habilidosos que recuerden el potrero. Como consecuencia, y aunque la pelota sea igual de redonda, las herramientas que utilizan para aprovecharla son muy diferentes. Centroeuropeos y asiáticos priorizan el esfuerzo y la resistencia física por encima de un talento que no abunda, pero aun así son capaces de brindar una lucha interesante en lo táctico, intensa en lo dinámico y entretenida para el observador neutral.

Por puro prejuicio y por mayor conocimiento de varios de sus jugadores, cabría suponer una superioridad táctica e individual de los austríacos: sería un error. Entre los dirigidos por Rangnick están David Alaba, el veterano defensor de Bayern Munich y Real Madrid; el fogoso Konrad Laimer, lateral-volante del mismo Bayern o el inteligente Marcel Sabitzer, mediocampista ofensivo del Borussia Dortmund. Sin embargo, su fútbol tiende a ser plano por una cuestión de elección.

Rangnick, un fanático de la presión incesante, desdeña en buena medida la pausa y las posesiones largas, prefiere los ataques directos y sin escalas, y de esa manera diluye las opciones de los que más saben, como Sabitzer, y privilegia la velocidad de los que corren y chocan, como Laimer. Para colmo, en el calentamiento del penúltimo amistoso previo al Mundial se le cayó por un desgarro muscular Christoph Baumgartner, uno de los pocos soldados que aportaban toques de calidad y, fundamentalmente, mucha capacidad anotadora (13 goles para el RB Leipzig esta temporada en la Bundesliga).

En el estreno, el conjunto del Danubio presentó un 4-1-4-1 que pretendió ser agresivo a través de esa presión exigente sobre la salida rival, sobre todo cuando se vuelca hacia los laterales. El argumento le funcionó durante un buen rato. Arrinconó a su rival hasta obligarlo a hundirse contra su área. Tanto, que a los 20 minutos a Romano Schmid le quedó espacio suficiente para probar el disparo desde más allá de la medialuna. Le salió un derechazo perfecto que se clavó junto al palo izquierdo. La acción, sin embargo y pese a los preceptos del técnico, había sido la primera en la que el equipo enlazó una serie de siete pases seguidos.

A Jordania no le vino mal la desventaja. Abandonó los cuidados iniciales, con ese 5-4-1 comprimido en su propio campo que venía mostrando hasta el gol, y comenzó a enseñar el puñado de virtudes que lo condujeron al primer Mundial de su historia. Entraron en escena Ali Iyad Olwan, delantero que arranca por izquierda, pero tira constantes diagonales que lo hacen aparecer por cualquier sector del ataque; el zurdo Al-Taamari, rápido y habilidoso para encarar por la derecha o el centro; y el ubicuo Odeh Fakhouri para apoyar a ambos como volante adelantado.

El travesaño devolvió un cabezazo de Olwan y el arquero Alexander Schlager le ahogó el grito en un remate cercano antes del descanso. Se tomaría la revancha a los 4 de la segunda mitad, después de una carrera por izquierda que desnudó las carencias defensivas de Austria cuando la presión inicial no surte efecto: nadie le interrumpió la llegada hasta el vértice del área y el derechazo combado se metió contra el segundo palo.

El buen trato de la pelota le dio a los jordanos unos momentos más de dominio hasta que entraron en acción Arnautovic y Abulaila. A los 18, el arquero pifió el puñetazo en un centro cerrado, hubo un par de rebotes y el delantero sacudió la red con un remate corto. El VAR descubrió una mano previa de Stefan Posch y anuló el tanto. Cuatro minutos más tarde, Sabitzer repitió el lanzamiento de córner, cargó Arnautovic, el central Yazan Al-Arab quiso incomodarlo, el balón le dio en la espalda, Abulaila no reaccionó y fue el 2-1.

La segunda desventaja desarmó a los jordanos, que no tuvieron fuerzas ni espíritu para una nueva remontada. El arquero, luego de otro fallo con los pies, acertó en un mano a mano con el imparable Arnautovic, pero el veterano delantero por fin pudo gritar cuando en tiempo de descuento remató un penal por mano de Saleem Obaid y redondeó el 3-1 final.

Perdió con dignidad Jordania, aunque demostró que su nivel está lejos de la élite. Sumó de a tres Austria, pero su oferta futbolística dejó mucho que desear. Ninguno de los rivales que le quedan a Argentina en el grupo parecen reunir argumentos suficientes para asustar. Scaloni puede dormir tranquilo, los ojos tienen permiso para seguir llenándose de Messi.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/austria-dejo-poco-en-un-debut-en-el-que-le-basto-con-la-vigencia-del-veterano-arnautovic-nid17062026/

Comentarios
Volver arriba