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Buenos Aires 360°: cómo son los bares más altos de la ciudad

En las últimas dos décadas, Palermo mutó su fisonomía para convertirse en el corazón gastronómico de la ciudad de Buenos Aires, multiplicando al infinito sus propuestas con las cocinas más d...

En las últimas dos décadas, Palermo mutó su fisonomía para convertirse en el corazón gastronómico de la ciudad de Buenos Aires, multiplicando al infinito sus propuestas con las cocinas más diversas y una segmentación en distritos (Palermo Hollywood, Palermo Soho, etcétera), cada uno con una identidad propia. Pero cuando parecía que no había más espacio desde donde convocar a comensales de todas las latitudes, atraídos por las reseñas auspiciosas de la crítica y de los rankings internacionales, Palermo pegó el salto y creció en altura.

Esta semana, la apertura de Trade Sky Club en el piso 28 del moderno e imponente edificio Qiub ofrece una nueva forma de disfrutar de la alta gastronomía que caracteriza a este barrio antaño dominado por casas bajas y talleres mecánicos, y refuerza el rol de Buenos Aires como una de las ciudades más relevantes de la escena. Pero no es el único mirador porteño que –como corresponde a toda gran capital gastronómica– propone una experiencia diferente para disfrutar de una comida. Son muchos los que, repartidos en los distintos polos (Puerto Madero y Microcentro, principalmente), invitan a descubrir la ciudad con una mirada aérea que desafía lo convencional.

“Un bar o restaurante de altura permite al comensal no solo tener una experiencia gastronómica, sino también redescubrir la ciudad y resignificarla al verla en su plena magnitud”, comenta Andrés Rolando, integrante de Mad Group, empresa gastronómica detrás de la apertura del flamante Trade Sky Club en Palermo, pero también del ya establecido Trade Sky Bar, en el edificio Comega, uno de los rooftop bar referentes de la región. “En épocas de Instagram, además, está la moda de los atardeceres, la ‘golden hour’, y la gente busca siempre esos momentos. En un lugar como Trade, en el Comega, disfrutás del sol poniéndose detrás del obelisco mientras tomás un trago. Es una experiencia única”.

Otra mirada

“Buenos Aires se descubre de una manera completamente diferente cuando se la observa desde arriba –dice por su parte Gisele Acevedo, directora de marketing y cofundadora de Bulles, el champagne bar que abrirá a mediados de septiembre en el piso 16 del Comega–. Desde el Comega se puede contemplar el contraste entre la arquitectura histórica del centro, las torres contemporáneas de Puerto Madero, el Río de la Plata y una ciudad que se transforma a medida que cae el sol. Esa combinación entre patrimonio, modernidad y paisaje hace que la vista tenga una identidad profundamente porteña”.

Desde distintas alturas, esa vista panorámica es compartida no solo por Trade Sky Bar en los pisos 19, 20 y 22 del edificio que se levanta en la esquina de las avenidas Corrientes y Alem, y del futuro Bulles en el 16. En el 15 funciona también Piso 15 Sky Bar, reconfirmando una tendencia que replica la de los grandes establecimientos gastronómicos de altura del mundo, y que tiene al restaurante Heavenly Jin, de Shangai, con la certificación Guinness World Records de ser el más alto de todos. Ubicado en el piso 122 de la torre J Hotel Shanghai, se encuentra a 556 metros sobre el nivel de la calle y le robó el primer puesto al restaurante At.mosphere, que a 442 metros de altura, en el rascacielos Burj Khalifa, ofrece una vista panorámica de Dubái.

“El diferencial más grande que ofrecen los bares de altura es la sensación de distancia con la calle –opina Julián Casamayor, uno de los socios de Bestial Fly Bar, sobre avenida Santa Fe, a una cuadra de Juan B. Justo–. Estar en el piso 11 hace que, aunque sigas en pleno Palermo, al subir sientas que te alejaste del ruido y del movimiento urbano y entraste en un espacio aparte, casi privado. Eso es algo que un bar a nivel de la calle no puede ofrecer. Creo que lo que más valoran los visitantes de un bar en altura es justamente eso: la sensación de escape, de estar en un lugar reservado dentro de la propia ciudad”.

Huéspedes

La posibilidad de disfrutar desde un desayuno hasta una copa al atardecer en una locación alejada del nivel de la calle ha sido siempre uno de los atractivos de la hotelería de alta gama. De hecho en Buenos Aires buena parte de los bares y restaurantes de altura funcionan dentro de hoteles que, con ubicaciones privilegiadas, ofrecen rooftops, bares y restaurantes en altura como parte de su argumento de venta.

Desde el clásico Alvear Roof Bar del emblemático Alvear Palace Hotel, que asoma en el piso 11 en el corazón de Recoleta, pasando por hoteles de grandes cadenas nacionales e internacionales como el Marriott Buenos Aires Downtown o el Grand Brizo Buenos Aires, hasta propuestas boutique como la del Hotel Pulitzer Buenos Aires o el CasaSur Palermo, la hotelería refuerza el carácter de experiencia de una estadía capaz de sacar al huésped de su rutina de vida cotidiana.

“En Cielo Sky Bar se puede tomar un cóctel, disfrutar de un after office o cenar con el Obelisco y la avenida 9 de Julio de fondo, y esa postal es lo que más sorprende a nuestros visitantes –comenta Luciano Ratti, chef ejecutivo de Grand Brizo Hoteles, al respecto del rooftop bar que funciona en el piso 13 del hotel ubicado sobre la 9 de Julio–. Es un espacio abierto tanto para nuestros huéspedes como para el público en general, el menú se inspira en la comida callejera y va rotando cada temporada.”

Tanto interés despiertan los establecimientos gastronómicos de altura de los hoteles porteños que la mayoría se encuentran abiertos incluso para quienes no se hospedan en ellos, funcionando muchas veces casi como bares o restaurantes “escondidos”. Un ejemplo es O-Satori, el exclusivo omakase que funciona en el piso 23 del Marriott Buenos Aires Downtown: con capacidad para 14 personas, abre solo viernes y sábado por la noche para ofrecer un paseo por la gastronomía japonesa con una de las mejores vistas de la avenida 9 de Julio.

De las distintas locaciones que ofrece la hotelería porteña para avistar Buenos Aires desde el cielo, la del Crystal Bar del Alvear Icon Hotel en Puerto Madero se destaca por su ubicación privilegiada: desde el piso 32, a 140 metros sobre el nivel de calle, ofrece una vista que nace en el Río de la Plata, atraviesa los docks y se extiende por todo el Microcentro porteño. “Las vistas de la ciudad suman un plus real a la experiencia integral de acceder a una gastronomía y un servicio de hotel cinco estrellas en un lugar único: el bar más alto de la ciudad”, comenta Alfredo Rodríguez, gerente general del Alvear Icon.

Edificios icónicos

La tendencia no solo ofrece la posibilidad de contemplar un paisaje urbano jalonado por distintos estilos arquitectónicos, en el que se destacan edificios de valor patrimonial y representantes de distintos estilos, sino que algunos de estos bares y restaurantes funcionan, incluso, dentro de edificios con historia. Un caso es el ya mencionado Comega, primer rascacielos de hormigón armado de la ciudad de Buenos Aires, y también está el Palacio Barolo, que se levanta en el número 1370 de la Avenida de Mayo.

Desde hace unos años, en el piso 16 de este edificio creado por el italiano Mario Palanti para representar arquitectónicamente la Divina Comedia de Dante Alighieri (sus distintos pisos se agrupan en tres niveles: el infierno, el purgatorio y el paraíso) funciona Salón 1923, que toma su nombre del año en el que su inauguración lo convirtió en el edificio más alto de toda Latinoamérica y en la primera edificación de hormigón armado de la ciudad en alcanzar los 100 metros de altura.

De hecho, el Palacio Barolo suele ser una de las escalas preferidas del ciclo de arte y gastronomía Noche de Cúpulas, que pasea sus propuestas por algunos de los techos más tradicionales y emblemáticos del Microcentro porteño para, copa en mano y con un menú de finger food, redescubrir joyas de la arquitectura del siglo XX. Hoy y mañana, este ciclo itinerante se realiza en las cúpulas gemelas de otro ícono de la arquitectura porteña, el Edificio Bencich, que se encuentra en el cruce de Av. Roque Sáenz Peña y Florida, recreando el club imaginado por Julio Cortázar en Rayuela para una noche de jazz, vino y gastronomía.

Múltiples planes

Con una diversidad tan amplia como lo es la oferta gastronómica de la ciudad de Buenos Aires, los bares y restaurantes de altura invitan a disfrutar de planes de todo tipo que abrevan en distintos estilos de cocina. Desde el champagne como eje en torno al cual girarán los platos del chef Nicolás Díaz Martini en Bulles a la personal visión de la cocina porteña de su colega Dante Liporace en Trade Sky Bar, hay gastronomía de lujo pero también propuestas más descontracturadas, como la de Bestial Fly Bar con sus cocktails de autor y su cocina fusión, o la de Olympo Sky bar, que desde el piso 31 del edificio Lex Tower, en Corrientes y Paraná, mira desde arriba al Obelisco y propone platos cotidianos. También hay clásicos, como la cocina internacional de siempre que ofrece el Club Alemán Restaurante en el piso 21, sobre avenida Corrientes al 300.

En algunos casos, la cocina está en el centro de la experiencia que proponen estos bares de altura; en otros es una gran excusa para mirar de otra forma a la ciudad de Buenos Aires.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sabado/como-son-los-bares-mas-altos-de-la-ciudad-nid29082026/

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