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¿El uso de la IA explica los resultados de PISA? Los estudiantes que la usan a diario tuvieron peor desempeño

“La IA entró al aula y no golpeó educadamente a la puerta, sino que entró directamente. Casi uno de cada cinco estudiantes de países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarr...

“La IA entró al aula y no golpeó educadamente a la puerta, sino que entró directamente. Casi uno de cada cinco estudiantes de países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) utiliza la IA todos los días para ayudarse a aprender, y una cuarta parte del total la utiliza al menos una o dos veces por semana. Por lo tanto, la cuestión no es si los estudiantes la utilizan o no, sino si la IA los hará más inteligentes o simplemente facilitará la realización de tareas sin un aprendizaje real”. Así introdujo Andreas Schleischer, el cerebro detrás de las pruebas PISA, la evaluación de desempeño escolar de la OCDE, la sección de datos que, en la última edición de esa evaluación, permitió medir específicamente el impacto del uso de la inteligencia artificial (IA) en los aprendizajes.

Las conclusiones están en línea con la serie que viene publicando LA NACION sobre el impacto de esta nueva tecnología en los aprendizajes y en la forma de enseñar.

En la presentación de los resultados PISA 2026 para América Latina, el martes último, Schleischer dedicó todo un capítulo a analizar cómo el uso de tecnologías y de la inteligencia artificial está impactando en las trayectorias educativas. En su exposición destacó cómo los estudiantes que usaron frecuentemente la IA tuvieron peores desempeños en tres de las cuatro actividades para las que la emplearon.

“A los estudiantes ahora les resulta más difícil enfrentarse a tareas que implican un procesamiento de información de nivel superior, como evaluar y reflexionar o recordar e integrar varias piezas de información. Esas tareas ya no les resultan fáciles a muchos de ellos. Leen más rápido, pero con menos precisión. Y esas son algunas tendencias estrechamente relacionadas con el uso de herramientas digitales. Si lees un libro, un libro largo, se genera en tu cerebro una compleja representación mental de la información que tienes delante. Tienes que entrelazar distintos personajes, sus vínculos, sus relaciones y comprender el contexto. Tienes que asimilar las referencias presentes en una gran cantidad de material. Cuando simplemente recibes algo de ChatGPT, todo gira en torno al procesamiento de la lectura. La lectura se vuelve lineal. Consiste en simplemente leer fragmentos. Así que lo que vemos es que la tecnología ha debilitado algunos de los procesos de aprendizaje más avanzados”, explicó.

Las estadísticas sobre el uso de los chatbots de IA por parte de los estudiantes para tareas escolares indican que uno de cada cuatro usa la IA frecuentemente, detalló Schleischer. Los principales usos que le dan, según describieron los participantes de la evaluación, son “para resumir un texto que tenía que leer” (y no se leyó); “para hacer una investigación preliminar de un tema nuevo”; “para redactar textos en trabajos escritos” y “para ayudarme a aprender”.

En los cuatro usos posibles de la IA que indagó la evaluación, apenas el 30% de los estudiantes afirmó no utilizarla nunca o casi nunca (entre los argentinos, esa fue la respuesta de apenas el 10%). La mayor cantidad de respuestas se concentra entre los que la utilizan todos los días y entre los que la utilizan una o dos veces por semana. Hay que tener en cuenta que los resultados surgen de un autorreporte, por lo que el uso real puede ser mayor o menor.

“La pregunta es si la IA los hará más inteligentes o simplemente facilitará la realización de tareas sin un aprendizaje real”, repite Schleischer.

El directivo mostró cuatro gráficos que muestran cómo los tres primeros usos tuvieron un impacto negativo en el aprendizaje; no se analizó a largo plazo, sino en los resultados concretos de las pruebas PISA 2025, prueba que midió el desempeño de los estudiantes de 15 años en Lectura, Matemática y Ciencias.

En números

Entre aquellos que no usan nunca o casi nunca la IA para resumir un texto que tenían que leer, el puntaje promedio en Ciencias fue de 509, contra 476 de quienes la usan a diario o casi todos los días. En cuanto a redactar textos para trabajos escritos, los que no la usan nunca o casi nunca obtuvieron un puntaje de 510, contra el puntaje de 478 de los que la usan frecuentemente.

Algo similar ocurrió entre los que la utilizaron para realizar una investigación preliminar sobre un tema nuevo: los que no usan la IA obtuvieron en promedio 505 en Ciencias, contra los 472 puntos de quienes la usan un par de veces al mes y los 485 puntos de los que la usan todos los días.

El área donde el uso de IA no perjudica el desempeño

“Pero hay un área, el uso de la IA como apoyo para aprender, donde los usuarios moderados se desempeñan tan bien como los que no usan la IA”: obtuvieron 502 puntos promedio los que no la usan, 472 los que la usan algunas veces al mes y 490 los que la usan muy frecuentemente —advierte el especialista de la OCDE—. Los números parecen indicar que los estudiantes que usan la IA de manera pasiva, para obtener respuestas hechas o redactar sin mediación, tienden a mostrar peores resultados académicos”. El especialista concluyó: “Tal vez existan formas de garantizar que la IA ayude a aprender en lugar de socavar el aprendizaje, aunque esto es algo que debemos investigar”.

Según se desprende del informe, la curiosidad se asocia positivamente con el uso de la IA por parte de los estudiantes. “En promedio, en los países de la OCDE, los estudiantes que informan usar la IA todos los días o casi todos los días, independientemente de la tarea, tienden a reportar también mayores niveles de curiosidad. Los estudiantes que reportaron un uso más limitado de la IA reportaron menores niveles de curiosidad. Estos resultados subrayan la necesidad de explorar más a fondo esta asociación para determinar si la IA proporciona oportunidades adicionales para la indagación personalizada de los estudiantes que ya muestran una alta curiosidad, o si su uso puede apoyar el desarrollo de la curiosidad”, se lee en el documento.

Datos de la Argentina

El uso de herramientas de IA en la Argentina supera el promedio de la OCDE (46%), alcanzando un 52% de los adolescentes que dicen utilizarlas al menos una vez por semana. El 41% las utiliza para realizar una primera investigación sobre temas nuevos. El 41% las emplea para resumir textos de lectura obligatoria (contra el 30% promedio mundial en ambas categorías). El 32% las usa para redactar trabajos escritos. Solo el 10% de los estudiantes argentinos no la utiliza nunca o casi nunca, contra casi el 30% del promedio global.

En los resultados generales de desempeño escolar de las pruebas PISA 2025, el país se ubicó en el puesto 72 entre 91 naciones evaluadas, reflejando dificultades persistentes. Solo el 24% alcanza el nivel mínimo en Matemática, nivel que en Lectura alcanza el 40% y en Ciencias, el 41%.

“Es importante relevar qué relación existe entre el deterioro del aprendizaje registrado en América Latina y en Argentina en particular, y el uso de las tecnologías y de la inteligencia artificial en la clase. Los resultados de PISA reflejan que los alumnos no saben identificar fuentes ni reconocer evidencias en un texto. Esta es justamente una de las competencias más relevantes para promover entre los estudiantes cuando utilizan la IA. Si los alumnos no saben analizar la respuesta que brinda la IA, si no reconocen las fuentes que utiliza o no analizan los argumentos que ofrece, nunca sabrán si el resultado de la IA es confiable o no. El uso de la IA en el aula, si incluye esta competencia, incidirá en los resultados PISA a la hora de solicitar la identificación de fuentes y evidencias”, asegura Roxana Morduchowicz, asesora principal de UNESCO en ciudadanía digital, sobre los resultados PISA.

“Tal como lo explicó Schleischer, los resultados muestran un deterioro en la capacidad de los alumnos para resolver problemas, para comprender cómo funcionan los algoritmos y para reconocer patrones en la información. También este conocimiento es fundamental en la comprensión de los dilemas y problemas éticos que genera con frecuencia la inteligencia artificial y que afectan la vida cotidiana de todos. Comprender cómo funciona un algoritmo es estar en mejores condiciones para entender si la IA incurre en sesgos en su respuesta, si utiliza información personal, si el resultado incluye omisiones o falsedades o si discrimina. El uso de la IA en la clase debe abordar el funcionamiento del algoritmo, porque incide directamente en las decisiones que tomamos. Si esto sucede, los resultados PISA en relación a este contenido, podrán mejorar”, apunta Morduchowicz.

Y agrega: “El informe PISA destaca los déficits en la lectura de textos. Señala el impacto de la lectura de los feeds en las redes sociales. Efectivamente, se trata más de una lectura apresurada —que, según el último informe PISA, se duplicó desde 2018—, pero no de una lectura reflexiva. Uno de los mayores ejes en el uso de la IA en la clase es que los alumnos aprendan a tomarse tiempo ante cada respuesta que ofrece el sistema de inteligencia artificial. Oponer la reflexión a la velocidad. Enseñar a cuestionar, dudar, no creer en las certezas y tomar el primer resultado de la IA como punto de partida para seguir investigando”.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/el-uso-de-la-ia-explica-los-resultados-de-pisa-los-estudiantes-que-la-usan-a-diario-tuvieron-peor-nid11092026/

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