Exequiel Palacios y la selección argentina: “Llego más maduro a este Mundial”
En materia futbolística el tiempo es líquido, se escurre casi en un pestañeo. El vértigo condiciona el juego, gobierna el mercado y hasta confunde la memoria de los hinchas. En ese escenario gl...
En materia futbolística el tiempo es líquido, se escurre casi en un pestañeo. El vértigo condiciona el juego, gobierna el mercado y hasta confunde la memoria de los hinchas. En ese escenario global, permanecer es un capital. Y Exequiel Palacios está, siempre está. Retroceder casi cien partidos en el ciclo de Lionel Scaloni, viajar hasta el debut entre las ruinas que había dejado Rusia 2018 permite encontrarlo a Palacios. Él, y pocos más, estuvieron en todo el recorrido de la selección. Desde aquel intrascendente amistoso con Guatemala al umbral de la defensa del título mundial.
-¿Podés compararte con vos mismo en la previa de Qatar? ¿Cómo llegás a este Mundial?
-… Bueno, era más joven, ¿no? Siento que ese Exequiel, al día de hoy, ha cambiado muchas cosas. En lo personal, en lo profesional… llego más maduro, llego en forma también porque entonces arrastraba algunos dolores que no me dejaban estar al 100% físicamente… Hoy estoy pleno, me preparé muy bien y me sigo preparando día a día para estar listo en cada partido. Tengo más experiencia con el roce que he ganado en una liga muy exigente y dinámica como la Bundesliga. Este Mundial me agarra con otra cabeza, otra plenitud. Estoy muy bien”.
Palacios tiene 27 años y siente que ya pasó la tormenta. En enero volvió tras una lesión miotendinosa en el aductor derecho que lo mantuvo al margen durante cuatro meses, cuando se perdió 15 fechas de la Bundesliga. Exequiel solo suma 17 partidos en la temporada, contabilizando todas las competencias. Pocos. El registro más bajo desde la 2020/21, su primer año completo en Alemania. “Estuve parado bastante tiempo –relata-, y eso me golpeó muy duro en su momento. La gente del club me ayudó mucho para volver y estar nuevamente en forma. Por suerte llego al final de la temporada con muchos partidos encima, con mucha confianza y de nuevo con protagonismo. Estoy bien, sano, en forma”, subraya. Y lo reitera varias veces en la charla, como para que a nadie le queden dudas.
Tal vez, el ahorro ‘obligado’ de energías en un segmento de la temporada que desemboca en el Mundial encierre un beneficio: su cuerpo no llega sobreexigido a un torneo que propondrá intensidad. “En este tramo final de los calendarios, cuando muchos equipos se juegan todo, aparecen más riesgos. Y en el Mundial habrá un partido más, estarán los viajes de por medio y las temperaturas que en algunos lugares serán muy altas. Pero tendremos que estar preparados para cada situación. No es una excusa, sino que hay que disfrutarlo con compromiso, como lo hicimos el Mundial pasado, y estar a altura de la selección”, cuenta el volante que suma 38 partidos en la selección.
-¿Cómo consiguieron mantenerse motivados?
-La selección es la motivación, sea un amistoso o un torneo oficial como la Copa del Mundo. Una vez que te ponés la camiseta, representás a un país, a mucha gente, y eso es un orgullo. Una vez que te ponés esa camiseta tenés que darlo todo, tenés que estar a la altura y ese ha sido siempre el espíritu. Otra vez vamos a dar pelea hasta el final. Los jugadores que están, y los que llegan, saben que en la selección hay que estar todos juntos y tirar para adelante. La unión siempre fue una marca de nuestra selección.
En la charla con Palacios, una rueda de prensa organizada por el Leverkusen y la Bundesliga, participan diferentes medios hispanos. Cuando varias preguntas revuelven sobre las razones que sostienen el favoritismo de la selección, Exequiel muestra las credenciales sin creer en cantos de sirenas: “Primero, porque somos Argentina y nos ganamos el respeto en todos lados. Somos los últimos campeones. Pero sabemos que con esa chapa no alcanza, hoy todos nos quieren ganar y muchas selecciones están muy fuertes. Sabemos que tenemos un gran plantel, muy buenos jugadores y tenemos al mejor del mundo con nosotros. Vamos a dar pelea hasta el final”, avisa.
No suena pedante, sino convencido, cuando se trata de distinguir a los candidatos para el Mundial. “Nosotros, siempre, pase lo que pase, somos candidatos. Nos hemos ganado el respeto por nuestro Mundial pasado y mantenemos la ilusión”, subraya. Y cuando abre el abanico… “España está muy bien, en un gran proceso, con muy buenos jugadores. Son los campeones de Europa y tienen un gran plantel”, destaca, y enseguida hace una aclaración sobre la frustrada Finalissima frente al equipo de Luis de la Fuente que iba a disputarse a finales de marzo: “Tanto para mí, como para cualquiera de mis compañeros de la Argentina, era un partido que queríamos jugar. Se habló demasiado, cosas que no venían al caso, pero de nuestro lado siempre estuvimos preparados para jugar. No es cierto que no quisimos jugarlo…”
Llegó a Alemania en enero de 2020, cuando Bayer Leverkusen pagó 24.100.000 de dólares por su pase y a River le quedaron aproximadamente 18 millones y el 10% de una futura venta. Palacios ya renovó contrato hasta junio de 2030. Si se cumple el vínculo, habrá habitado por una década la región de Renania del Norte-Westfalia. La vida en Alemania es singular, y Exequiel acepta que el idioma nunca dejará de ser una tortura.
La Bundesliga no suele ser la residencia de muchos argentinos, pero la casa de Exequiel es el Leverkusen, o el Werkself, cuya traducción es “Los 11 de la fábrica”. Es el apodo del equipo por sus días fundacionales ligados con la farmacéutica Bayer: hasta en los años ’70, muchos integrantes del plantel estaban vinculados a la compañía. Es un club especial el de Palacios. Por un lado, el presidente y CEO es catalán: Fernando Carro. Por otro, se trata de una de las excepciones que existen en Alemania a la regla del 50+1. ¿Qué es eso? La DFL obliga a que el 50%+1 de los votos estén en manos del club y de sus socios. Sin embargo, permite que instituciones que acrediten más de 20 años financiados por una compañía –como Leverkusen o Wolfsburgo- cuenten con un inversor (dueño) mayoritario.
El próximo sábado, Palacios cerrará su sexta temporada completa en el club. No ha sido el año esperado. “Tuvimos altos y bajos, no estamos en el lugar que queríamos estar y por momentos no hemos estado a la altura de la competición. El club está en una etapa de formación y renovación, se fueron muchos jugadores importantes , han venido muchos chicos y quizás no se han afianzado como se esperaba, pero esta no es una excusa porque nuestro plantel también tiene con qué pelear. A los jóvenes hay que darles tiempo. Nos queda un partido todavía… daremos lo mejor”.
Ese partido que menciona será como locales ante Hamburgo. Leverkusen marcha sexto y deberá ganar y esperar para luchar por la cuarta plaza, el último ticket para la Champions League, y por delante tiene a Stuttgart y Hoffeinheim. Para intentar maquillar un campeonato que empezó con el neerlandés Erik ten Hag como entrenador y finalizará con el danés Kasper Hjulmand. Un año gris, lejos del mágico 2024 con Xabi Alonso en la conducción, la temporada de la conquista de la Bundesliga, la Copa de Alemania, la Supercopa alemana y los 51 partidos invicto que son récord en Europa. Solo la caída en la final de la Europa League contra Atalanta impidió un registro excepcional. Desde ese año son cuatro los argentinos que se consagraron en Alemania: Demichelis y José Sosa, en Bayern Munich; Lucas Barios, con Borussia Dortmund, y Palacios.
Exequiel, “Pala”, que irá por su segunda Copa del Mundo, escucha con atención que tres futbolistas podrán jugar en menos de un mes su sexto Mundial: Cristiano Ronaldo, el arquero mexicano Memo Ochoa y Messi. “Es algo increíble, son ejemplos como futbolistas. Hay que aprender de ellos. Yo los tomo como ejemplos de profesionalismo, es admirable como logran estar en forma para permanecer en la élite”, describe. Y enseguida zanja cualquier polémica cuando algunos colegas le proponen elegir entre Messi y Diego Maradona: “Leo no tiene que demostrarle nada a nadie, ya lo ha hecho. Y hasta el día de hoy, que sigue yendo a la selección con ese amor, esa energía y su humildad tan característica que vuelve todo simple. Compararlo con Diego no es un debate, yo creo que con lo que Leo ha ganado no tiene que demostrarle nada a nadie. Su amor por el país, por Argentina, no lo tienen muchos, no lo tiene casi nadie. Él es un ejemplo como jugador y como persona”.
-Tras la coronación en Qatar, ¿te hubieses imaginado a Messi, casi con 39 años, otra vez en las puertas de un Mundial?
-Pasó muy rápido el tiempo de la Copa del 2022 a hoy, muy rápido… No me parece raro que Leo juegue otro Mundial porque después de Qatar siguió mostrando su nivel, en otra liga, en otro club, pero sigue demostrando que para él es fácil cuando recibe la pelota y sigue creando oportunidades de gol. No me sorprende. Y me llena de alegría que siga en la selección y pueda estar en otro Mundial. Y es nuestro, tenemos al mejor del mundo con nosotros.