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Finalizado el Mundial, el mercado ya mira las elecciones

Finalizado el Mundial de fútbol, el mercado ya comienza a focalizarse en las elecciones presidenciales de octubre de 2027. Aunque todavía faltan 15 meses, el centro de atención estará puesto en...

Finalizado el Mundial de fútbol, el mercado ya comienza a focalizarse en las elecciones presidenciales de octubre de 2027. Aunque todavía faltan 15 meses, el centro de atención estará puesto en qué estado tendrán la economía y la aprobación presidencial para fin de 2026/inicios de 2027, cuando los principales actores políticos decidirán el rumbo a seguir en octubre, y los mercados actuarán en consecuencia.

La incertidumbre no estará solo sobre a dónde se dirigirá la demanda del electorado, sino también sobre la oferta electoral. Si el presidente Javier Milei llega a inicios de 2027 con una elevada aprobación, es probable que el peronismo no kirchnerista implícitamente se declare prescindente de la contienda presidencial, pacte con el Gobierno y se refugie en sus provincias y municipios, los cuales adelantarán las elecciones varios meses. Lo mismo ocurrirá en el antiguamente conocido como Juntos por el Cambio (JxC). La provincia de Tucumán, por ejemplo, ya anunció que celebrará las elecciones locales en mayo.

Sin embargo, si Milei llega en una situación más comprometida a inicios de 2027, la elección se verá como abierta y quizás ese peronismo no kirchnerista, así como JxC, decidan jugar abiertamente en la elección. Es por ello por lo que el Gobierno apuesta a la eliminación o la suspensión de las PASO, para ayudar a fragmentar aún más a la oposición e intentar ganar en primera vuelta (aunque algunos dentro del mismo peronismo piensan que las PASO, o por el caso las elecciones anticipadas en la provincia de Buenos Aires, ayudan al no-peronismo a aglutinarse en la elección general dado el miedo que generan los resultados favorables al peronismo en la primera votación).

Más allá de las intenciones de estas “avenidas del medio” en el peronismo y de JxC, del lado de la demanda las elecciones en el resto de la región muestran una polarización creciente de las preferencias de los electores. Así, hoy el escenario más probable para 2027 es que al final quizás todo converja en una contienda entre Milei y Axel Kicillof. En ese caso, lo que está en juego en los próximos meses es en qué estado llegarán los dos a inicios del año que viene. La carga de la prueba la tiene Milei, ya que la popularidad de Kicillof parece no sufrir su desastrosa gestión en la provincia de Buenos Aires, que incluye haber tenido a Martín Insaurralde de jefe de Gabinete, paros recurrentes en los colegios de la provincia, robos y hurtos en alza en el Conurbano, y un Congreso provincial paralizado, entre muchos otros.

En este sentido, los últimos datos económicos y de sentimiento no fueron demasiado auspiciosos para el Gobierno. Del lado positivo, la inflación sigue descendiendo y perforó el 2% mensual en junio, estando por segundo mes consecutivo por debajo de las expectativas de los analistas económicos. Las mediciones privadas para julio dan números parecidos a junio (1,9%), lo cual ya sería un éxito dado que es un mes que viene típicamente con algunos aumentos estacionales. Sin embargo, Alberto Cavallo, del prestigioso PriceStats, posteó en la red social X que su medición dio 1,2% para julio. Es decir, se abre la posibilidad de tener una sorpresa positiva. En el mismo sentido, la caída de salarios reales parece haber terminado.

Del lado negativo, la actividad, excluyendo al sector primario, sigue estancada. El indicador de actividad económica mensual que publica el Indec, el EMAE, cayó en tres de los primeros cinco meses del año, incluyendo los dos últimos con datos, y para mayo la actividad económica total estaba un 1,5% por debajo de diciembre. Estos datos resumen realidades muy disimiles. Mientras el sector primario se expandió casi el 12% interanual en promedio en los primeros cinco meses, el resto de la economía estuvo estancado. El problema es que los sectores que están más comprometidos, como manufactura, construcción y comercio, son los que más empleo demandan. La serie estimada por el Indec presenta una volatilidad fuera de lo normal (excluyendo periodos de crisis cambiarias o de deuda) en los primeros meses del año, con lo que no se puede descartar que sea revisada. Además, según la consultora OJF, la actividad se habría expandido un 0,4% mensual en junio. Pero, más allá de este posible rebote, la esperada recuperación de la economía ex sector primario parece estar retrasándose, y muchos comienzan a preguntarse si es que llegará.

Del lado de la demanda interna, la situación también se ve muy débil. Según la estimación de OJF, la inversión habría caído un poco más del 7% interanual en el primer semestre del año. El volumen de importaciones cayó el 9,4% interanual en el primer semestre, aunque la caída estuvo en bienes de capital, bienes intermedios, piezas y accesorios para bienes de capital y energía, mientras que el de bienes de consumo y de autos creció. Los datos de consumo tampoco son positivos. Si bien el e-commerce se expande fuertemente, todavía es una parte pequeña de la cadena de distribución, y las ventas en supermercados y otros se contrajeron en el primer semestre.

El problema es que el crédito sigue estancado. Si bien el total de créditos en pesos comenzó a subir levemente en términos reales en junio y julio, y el crédito en dólares sigue creciendo fuertemente, el crédito a las familias cae desde hace varios meses, especialmente el de tarjetas de crédito, que es un 10% más bajo en términos reales que su reciente pico de agosto de 2025. Si bien el Banco Central bajó y estabilizó las tasas de interés a partir de fines de febrero, esto no se termina de reflejar en las tasas de préstamos, a la vez que los créditos en mora de las familias siguieron aumentando a niveles poco vistos hasta mayo, el último dato disponible.

Este estancamiento se refleja en el sentimiento en dos indicadores que el mercado sigue muy de cerca: el índice de confianza del consumidor (ICC), y el índice de confianza en el gobierno (ICG), que sigue muy de cerca a la aprobación presidencial, ambos publicados por la Universidad Di Tella. En julio, el ICC cayó el 4,8% y el ICG el 6,2% contra junio. Las mayores caídas se dieron en el Gran Buenos Aires. Esto deja a Milei con una popularidad de cerca del 38,8%, un 3,9% por debajo de la que tenía Mauricio Macri en el mismo momento de su presidencia. Sin embargo, el gobierno de Macri ya estaba envuelto para julio de 2018 en plena crisis, con la inflación acelerándose, la actividad económica cayendo fuertemente, y con un nuevo programa del FMI, al tiempo que el BCRA perdía reservas fuertemente. Es decir, el deterioro del sentimiento en julio parece muy fuerte a la luz de los datos económicos, o quizás revele que hay algo más que la situación corriente que está dañándose.

El mercado tomó nota de este deterioro. El premio que el mercado le pide al Gobierno por comprar un bono en dólares que vence en octubre de 2028 comparado con uno que vence en octubre de 2027, es decir una medida del riesgo de reversión de políticas económicas en el próximo mandato –al que en el Gobierno llaman “riesgo kuka”—había llegado a un mínimo del 11% el viernes anterior a la publicación del ICG, pero cerró el jueves pasado en un 12,77% aproximadamente. En los bonos “dollar -linked” (DLK), que están ligados a la cotización oficial pero se pagan en pesos, la prima contra bonos similares en dólares, una medida del riesgo de que la brecha cambiaria suba, venía escalando desde antes pero siguió subiendo posteriormente a la publicación del ICG. Es decir, parecería que el mercado ve una mayor probabilidad de que vuelva el kirchnerismo.

El Gobierno tiene algunas herramientas para estimular la economía en los meses que quedan, pero no muchas. Lo que debería haber hecho y que todavía está a tiempo de hacer, aunque a un mayor costo, es emitir deuda en el mercado internacional, para al menos eliminar fuentes de riesgo entrando al 2027. El programa financiero que presentó hace unos días deja varios cabos sueltos para el año que viene. En cualquier país, suponer que durante un año electoral el mercado local va a renovar la deuda en dólares que vence (US$5000 millones) y que el Gobierno va a poder comprar casi US$5000 millones es normal; pero la Argentina, o más bien el kirchnerismo, no son normales. Entonces es mejor emitir US$10.000 millones este año en el mercado internacional para cerrar el programa financiero de 2027. El Gobierno adujo que al esperar lograría una mejor tasa porque el riesgo país estaba cayendo. Sin embargo, al mismo tiempo se endeudó en el mercado local a tasas crecientes y más altas que en el mercado internacional. Además, la tasa que paga la Argentina por un bono en dólares es la suma de la tasa que paga los Estados Unidos más el riesgo país y, si bien este bajó, la primera subió fuertemente, del 4% en febrero a cerca del 4,7% en días recientes para un bono a 10 años. Esto se debió en parte a la incertidumbre sobre el sendero de política monetaria que va a implementar el nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh. Hay que emitir antes que se cierre la ventana internacional y que se abra del todo la ventana electoral local.

El BCRA ya bajó y estabilizó las tasas de interés desde fines de febrero, pero el crédito tarda en crecer. El Gobierno, al mismo tiempo, emite cantidades crecientes de bonos dollar-linked (o combinaciones de DLK y bonos que ajustan a la tasa de interés mayorista, la TAMAR), capturando gran parte de la liquidez que hay en el mercado. Una alternativa que tiene es dejar más liquidez en los bancos, haciendo que bajen más las tasas y empujándolos entonces a prestar al sector privado. El riesgo de una decisión así es que al reducir/eliminar la cobertura cambiaria que otorga con los DLK y dejar más liquidez en el mercado, el peso puede depreciarse. Es por ello por lo que es difícil que el Gobierno lo haga. Pero, al elegir la estabilidad cambiaria para poder seguir bajando la inflación, arriesga no hacer arrancar la economía. Como en el fútbol, un planteo demasiado defensivo puede terminar con goles en el arco propio.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/finalizado-el-mundial-el-mercado-ya-mira-las-elecciones-nid02082026/

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