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Juan Farinati, de Bayer: “La Argentina pierde US$3000 millones por año en cultivo de soja por no usar la última tecnología”

De las condiciones necesarias para que la Argentina llegue a los 200 millones de toneladas de cosecha al reclamo por la adhesión a los tratados de protección de la propiedad intelectual. Juan Far...

De las condiciones necesarias para que la Argentina llegue a los 200 millones de toneladas de cosecha al reclamo por la adhesión a los tratados de protección de la propiedad intelectual. Juan Farinati, presidente y CEO de Bayer Cono Sur, analiza en una entrevista con LA NACION el panorama del sector agrícola para los próximos años y pone el acento en la importancia de incrementar la inversión en tecnología para no perderle pisada a Brasil.

– El negocio principal de Bayer está ligado al agro, uno de los sectores ganadores en este momento. ¿Qué panorama observan hacia delante?

– Bayer es una compañía de ciencia en salud y alimentación, con tres divisiones: agro, autocuidado (salud de venta libre, con multivitamínicos y analgésicos) y fármacos de tratamientos (oncología, hematología, salud reproductiva femenina). A nivel global, el 55% del negocio es pharma y consumer health y el 45%, agro. En el Cono Sur, que es lo que manejo yo (la Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay), el 80% del negocio es agro y los otros dos representan 10 por ciento cada uno.

El agro, que obviamente es muy relevante, está atravesando un momento positivo, pero de transformación bastante importante.

– ¿Por qué?

– Porque previo a la estabilización macroeconómica, hasta diciembre de 2023, era un negocio que estaba muy basado en lo financiero. El productor estaba muy enfocado en cómo compraba, cómo pagaba y cómo vendía, más que en cuánto producía. Era un negocio más de inventario. Ahora pasamos a un negocio de productividad. Para nosotros, como compañía de tecnología con foco en la productividad, obviamente es algo positivo. El productor está interesado en incorporar mejor genética, incorporar mejores insumos. Es una lógica de producir más por hectárea. El sector agropecuario argentino, históricamente por la presión impositiva y las retenciones, estuvo muy centrado en el costo por hectárea. Ahora estamos empezando a migrar, de a poco, al costo por tonelada.

– ¿Y qué sucede en el segmento de salud de venta libre?

– Te diría que el escenario de consumo, en términos generales, es positivo, más allá de que tiene cierta heterogeneidad. Estamos en un año razonable a bueno, para todo lo que es el negocio de consumo masivo. En salud y tratamientos, tiene una complejidad mucho mayor. El gran foco está puesto en el tema de propiedad intelectual.

– Volviendo al agro, este año se alcanzó el récord de 163 millones de toneladas. ¿Qué se necesita para que la Argentina alcance y supere los 200 millones?

– El agro viene de una campaña muy buena, vinculada a que hubo una reducción de impuestos y a que climáticamente fue un año bueno. Cuando en la Argentina llueve, y tal vez hay inundaciones en algunos lados, en promedio es un año bueno para la cosecha. Obviamente en el lugar donde está inundado no, pero en promedio es un año bueno. Tuvimos una campaña récord en trigo, récord en maíz y muy buena campaña de soja.

– ¿Qué ve para la actual campaña?

– Creo que todo este proceso del que hablábamos, de giro a la productividad, se va a seguir acelerando. En el corto plazo, hay algunos temores por el incremento de costos de insumos y una suba de los fertilizantes que afecta a cultivos como el trigo y el maíz, que son grandes consumidores de nitrógeno. El 50% del nitrógeno que se usa en la Argentina viene de Omán, por el estrecho de Ormuz. Y el 100% del fósforo viene de Marruecos. Está habiendo bastante presión por el precio de los insumos.

– ¿Y en el largo plazo? ¿De qué depende un salto en la producción?

– Los dos grandes motores de crecimiento que veo son un mayor uso de la tecnología –fertilización, mejor calidad de semillas-, para aumentar la producción por hectárea, e incorporar nuevas áreas. ¿La Argentina puede incorporar áreas? Sí. ¿Puedo hacerlo al ritmo de Brasil? No. A medida que vas sacando presión impositiva, pasa a ser rentable alguien que no lo era. Al mismo tiempo, la tecnología permite ir a áreas que antes no eran aprovechadas. Desde el punto de vista de la inversión en infraestructura y riego, la Argentina está completamente inexplotado. Hay regiones que van a crecer en producción de la mano de la tecnología y la infraestructura de riego. Ejemplo, el norte de la Patagonia. En otros países, el agua no se pierde, se aprovecha toda. Haciendo las cosas bien, la Argentina superará los 200 millones de toneladas caminando.

Otro punto relevante es cómo empezamos a agregar valor a la producción. La Argentina exporta el 60% del maíz que produce cuando Brasil exporta el 25% y Estados Unidos, el 12%. El resto lo exportan en producto: biocombustibles, carne… la Argentina tiene una oportunidad enorme en transformar en valor mucho de lo que produce.

– ¿Cómo incide la protección a la propiedad intelectual en los planes de la compañía a nivel local?

– En salud tenemos la ley de patentes y en agro, la ley de semillas. En general, el gran desafío que tiene la Argentina es establecer marcos que permitan tener más innovación. En el caso del agro, si no tenemos innovación, la competitividad queda librada a los recursos naturales y a que llueva o no llueva. Brasil tiene peores campos que nosotros, pero logra más rendimientos en soja que nosotros. ¿Por qué? Porque tiene tecnología que nosotros no tenemos, por un tema de respeto a la propiedad intelectual.

Acá se está dando un debate histórico sobre la propiedad intelectual en semillas. Por ley, existe el derecho por parte del productor de hacer uso propio de sus semillas. En ciertos cultivos, como el maíz, no conviene hacer uso propio, pero en soja y trigo sí. Históricamente el productor hizo mucho uso propio, lo que desincentivó la inversión en mejorar semillas. En Brasil, Australia o Estados Unidos, el productor compra todos los años la semilla, o paga una regalía al que la desarrolló. Nuestra visión es que la Argentina tiene que adherir al tratado internacional UPOV-91, que es un estándar más elevado en semillas en lo que se refiere a propiedad intelectual.

– Un punto de discusión en el sector.

– Sí, que genera esta situación, como que son las semilleras contra los productores… Y la realidad es que, solamente en soja, se pierden US$3000 millones por año por no tener un nivel de tecnología alto en el cultivo. El gran debate no es productores contra semilleros, sino cómo hacemos para que no perdamos tres mil palos. Hasta ahora, el mercado se ha regido por la oferta: el productor se queda con lo que hay. Lo que tiene que pasar en el futuro es que haya tecnología y que el mercado se rija por la demanda, que el productor elija lo que quiere comprar y lo que no.

– Bayer vende en el país semillas de maíz, pero no de soja. Si la Argentina adhiere al tratado de protección, ¿volvería al negocio de la soja?

– Bayer estuvo en el negocio de soja, donde somos líderes globales, y nos retiramos. La Argentina es el país número tres en soja a nivel mundial en área sembrada. Todas las compañías están más centradas en otros países que en la Argentina, por el nivel de inversión en tecnología. Brasil tiene tres veces el área de soja que nosotros, pero en la comparación por millón de hectáreas de soja invierte 10 veces más que la Argentina. Si el país adhiere , seguramente vamos a revisar la oportunidad de la soja. Pero con un cambio desde el punto de vista de propiedad intelectual la Argentina se vuelve atractivo para la soja y para otros cultivos, es importante que trascienda a la soja, sería bueno para toda la cadena.

– ¿La elección de 2027 puede ser una bisagra para la llegada de inversiones, si la Argentina ratifica el actual rumbo económico? ¿Cuál es la visión desde una multinacional?

– Nosotros estamos hace más de 100 años en la Argentina. Como compañía de tecnología, la lógica de inversión es de largo plazo. Para que te hagas una idea, estamos lanzando un híbrido de maíz que es un producto diferente y se empezó a desarrollar hace 10 años. Es un maíz de baja estatura que le permite al productor que la planta no se quiebre y pueda entrar con maquinaria a fertilizar en el momento que lo necesite, y no antes. Ese maíz lo empezamos a desarrollar para la Argentina en 2018 y lo estamos lanzando comercialmente en 2027.

Ahora, más allá de cómo nosotros tomamos decisiones, una continuidad donde haya reglas claras, previsibilidad, estabilidad macroeconómica, cuentas balanceadas, baja inflación, es un camino que potencia la inversión en el país, sin dudas. Pero nosotros no estamos definiendo inversiones sobre la base de lo que pase el año que viene. Sí consideramos que, si la Argentina sigue en este camino, no puede no crecer.

– ¿Cómo incide el tipo de cambio actual en la competitividad del agro?

– Hay temas de competitividad que la Argentina tiene que resolver. El primero es la infraestructura, el transporte, todo lo que haga a la logística más barata para el agro. Segundo, el tema impositivo, no solo por las retenciones, sino por los impuestos provinciales y municipales. También se gana competitividad bajando regulaciones y simplificando los lanzamientos de productos, algo en lo que este gobierno avanzó bastante. Otro punto importante es la inserción de la Argentina en el mundo y los acuerdos comerciales. Para poder lanzar una tecnología desarrollada en el país tiene que haber aprobaciones en los mercados de destino. Por eso, el alineamiento internacional es muy importante.

Respecto de lo cambiario, el tema del tipo de cambio es un input (un dato). Me parece importante que, como país, además de pensar el tipo de cambio como una fuente de competitividad, veamos también la infraestructura, los impuestos y la introducción de tecnología. El tipo de cambio es importante, pero es una variable que nosotros tomamos. Me tengo que asegurar de que, como productor, busco la competitividad por las cosas que controlo.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/se-pierden-us3000-millones-por-ano-en-soja-por-no-usar-tecnologia-nid02082026/

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