La argentina más famosa
Hubo una época en que la gloria argentina se encontraba en libros o partituras. Hoy viaja en aviones privados y cuentas de Instagram de nuevas celebridades, que convocan la atención por millones....
Hubo una época en que la gloria argentina se encontraba en libros o partituras. Hoy viaja en aviones privados y cuentas de Instagram de nuevas celebridades, que convocan la atención por millones. Quien mejor cotiza es una argentina.
Georgina Rodríguez acaba de confirmar en el Festival de Venecia que reina en la alfombra roja, superando en búsquedas de Google a Penélope Cruz y a la legendaria Pamela Anderson. Como en Instagram, donde también es la argentina más famosa.
La trayectoria de Georgina Rodríguez se parece a la de Wanda Nara, pero en IMAX 3D. Wanda asiste a los premios Martín Fierro. Georgina es invitada especial desde 2018 a los festivales de Venecia, Cannes y el de Arabia Saudita, donde se mudaron con Cristiano Ronaldo
Gio, como también se la conoce en la red, con 78 millones de seguidores supera ampliamente a las otras argentinas más populares, las cantantes @tinistoessel y @nicki.nicole, que andan por los 22 millones.
Cerca está @wanda_nara, con 17 millones, un perfil más parecido a Georgina en cuanto caso de ese ascenso social meteórico que facilita el fútbol profesional. Las dos transitan sus treintas con familia numerosa ensamblada, ejerciendo el instinto maternal que patrocina Instagram.
La trayectoria de Georgina Rodríguez se parece a la de Wanda Nara, pero en IMAX 3D. Wanda asiste a los premios Martín Fierro. Georgina es invitada especial desde 2018 a los festivales de Venecia, Cannes y el de Arabia Saudita, donde se mudaron con Cristiano Ronaldo.
Wanda ya tenía cierta fama de mediática cuando llegó al mercado futbolístico, primero con Maxi López, y luego con Mauro Icardi, los padres de sus hijos. La carrera pública de Georgina comienza cuando conoce al futbolista más famoso del mundo.
Hace poco lideró la conversación global gracias a que respondió a los comentarios odiosos sobre su peso con el orgullo de quien sabe que su vida no depende de privanzas y ayunos
Georgina entra en la liga más aristócrata de las botineras, junto con Victoria Beckham y Antonella Rocuzzo, a las que Georgina supera por el doble de seguidores. El éxito está en la cercanía con la que se anima a mostrarse de entrecasa y a lucir con orgullo con sus curvas latinas.
Hace poco lideró la conversación global gracias a que respondió a los comentarios odiosos sobre su peso con el orgullo de quien sabe que su vida no depende de privanzas y ayunos. Y la seguridad que le daba el reflejo de su cuerpo pulposo en el espejo de su mega yate.
Los 7 millones de corazones que tuvo esa publicación no es una medida de vanidad, sino el parámetro que decide los jugosos contratos de las mejores marcas. Que evalúan también que esa foto imperfecta y la airosa respuesta tuvo repercusiones en la prensa global sin que la esposa de Ronaldo tuviera que declarar nada más que lo que publicó en su Instagram.
Aunque se llama influencer a cualquier personaje con alguna popularidad en redes sociales, se trata de las celebridades mediáticas de siempre. Estas estrellas de las redes sociales alimentan su fama con una provechosa relación con los medios tradicionales, que buscan para sus noticias los mismos clics que generan en sus cuentas. Por eso, si son influyentes, lo son en el sentido publicitario más clásico.
La atención global por Georgina se explica, quizás, porque encarna el modelo aspiracional del ascenso social que permiten estos tiempos. Las tres temporadas de Soy Georgina (2022) la muestran en sus fastuosas casas de chándal como cualquier doña, pero con diamantes inmensos y unas carteras Hermès que no las tienen las reinas.
Desde su jet particular, avión en el que va con la naturalidad de quien se toma un taxi, cuenta que antes de ser la ama del mundo fue dependienta de tienda, limpiadora, cuidadora au pair en Reino Unido. Ese inglés junto con las clases de baile clásico son la única formación que declara esta hija de un inmigrante argentino, criada en Aragón. El idioma le valió el puesto en la tienda Gucci de Madrid, en la que conoció a Cristiano, y le basta para negociar contratos con más astucia que gramática.
Con la misma profesionalidad que muestra las joyas de Chopard, se come un jamón ibérico y vende una mansión en el desierto árabe. Y se baja la blusa para mostrar el sostén italiano que le auspicia su recorrido por esos festivales que alguna vez fueron para promocionar turismo y cine. Y que ahora confirman que la cultura pop la encarnan los futbolistas millonarios y sus consortes.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/conversaciones-de-domingo/la-argentina-mas-famosa-nid13092026/