La historia detrás de la foto viral: el fotógrafo mexicano al que el Dibu le pidió la cámara y ahora guarda una reliquia de 6.000 dólares
KANSAS CITY, Estados Unidos.- (Enviado especial). David Saldívar manejó casi tres horas de regreso a Dallas después del amistoso entre la Argentina y Honduras, pero recién al despertar terminó...
KANSAS CITY, Estados Unidos.- (Enviado especial). David Saldívar manejó casi tres horas de regreso a Dallas después del amistoso entre la Argentina y Honduras, pero recién al despertar terminó de comprender lo que había vivido. El fotógrafo mexicano, que descubrió la profesión casi por accidente y hace apenas tres años cubre partidos de fútbol, se encontró de golpe convertido en protagonista de una historia que recorrió el mundo: Emiliano Martínez le tomó prestada una de sus cámaras, sacó fotos durante varios minutos y le dejó una firma imborrable en un lente valuado en 6.000 dólares.
-¿Qué vas a hacer con esa pieza?
-La verdad es que no lo había pensado hasta que me empezaron a escribir mis colegas de Dallas. Muchos me dicen que se los preste para usarlo un día o simplemente para sacarse una foto con el lente que firmó Dibu. Pero no quisiera volver a usarlo. Tiene un valor muy importante para mí. No quiero que la firma se gaste ni que se borre. Me gustaría guardarlo, aunque se viene el Mundial y hoy no tengo otro similar para trabajar. Voy a tratar de conseguir uno y dejar este como recuerdo.
David, el protagonista de la historia más viral desde que la selección argentina se instaló en Estados Unidos, tiene 41 años. Nació en México y pasó allí la mitad de su vida. A los 20 se mudó a Utah para aprender inglés y estudiar una carrera vinculada al área comercial. Más tarde recaló en Dallas, donde armó su vida, formó una familia y encontró, casi sin buscarlo, una nueva vocación. Durante una etapa en la que trabajaba en ventas ganó una cámara en un sorteo de la empresa. La guardó en un armario y durante mucho tiempo apenas la tocó. Nunca había pensado en dedicarse a la fotografía.
El giro llegó gracias a Madison, su hija. Cuando la niña empezó a jugar al soccer, David quiso conservar recuerdos de sus partidos y volvió a sacar aquella cámara del clóset. Cada partido era una oportunidad para aprender. Al principio por curiosidad; después, por pasión. Con el tiempo sintió que necesitaba un equipo mejor y compró un teleobjetivo usado a través de Facebook. Aquella operación terminó cambiándole la vida. El vendedor era fotógrafo de una agencia y, apenas unos días después de entregarle el lente, le escribió para preguntarle si quería cubrir la campaña de FC Dallas. David pensó que se trataba de una broma. No lo era.
View this post on InstagramDesde entonces, construyó una carrera a la que llegó sin estudios y que fue perfeccionando con cursos, tutoriales y horas detrás de una cámara. Cubrió la Copa Oro, la Nations League, la Leagues Cup, la Copa América y numerosos amistosos internacionales. Había fotografiado finales, figuras y grandes torneos, pero nada se parece a lo que le ocurrió el sábado por la noche en el estadio Kyle Field de College Station, Texas.
-¿Cómo se dio esa escena tan particular en la que Dibu tomó tu cámara?
-Yo estaba en una de las esquinas del campo, muy cerca de la entrada al túnel. Como por ahí pasaban los jugadores, el cuerpo técnico y los colaboradores de la selección, el personal de seguridad nos movía a cada rato. Había una silla al lado mío que nadie quería ocupar porque era la que más veces tenían que correr y terminó siendo la única vacía en una zona repleta de fotógrafos. Faltaban unos minutos para que terminara el partido cuando sentí que alguien se paraba detrás mío. Miré y era Dibu. Se sentó en esa silla vacía, me tocó el hombro y, como yo estaba usando mi segunda cámara, agarró la que tenía el lente más grande y empezó a sacar fotos. Al principio me quedé tratando de entender qué estaba pasando. Después escuché que toda la gente empezó a gritarle: “¡Dibu, Dibu, sácame una foto!”. Él fotografiaba a Beltrán, que era el arquero que tenía más cerca, y también a los jugadores que estaban participando de las últimas jugadas del partido. Ahí me di cuenta de que realmente estaba disfrutando la experiencia.
David todavía no descargó las imágenes que capturó Martínez. Este domingo debió trabajar en un evento en Dallas y recién más tarde podrá revisar el contenido de la tarjeta de memoria. Sin embargo, está convencido de que el arquero se divirtió detrás de la cámara. “Yo pensé que iba a ser cuestión de un minuto y se iba a levantar, pero no. Lo vi con ganas de aprender y de sacar fotos. Sentí que lo hizo genuinamente, que realmente le interesó agarrar la cámara y ponerse a fotografiar”, cuenta.
Saldivar quedó paralizado. Por un momento, dejó de lado su trabajo y se dedicó simplemente a observar la postal. Uno de los arqueros más reconocidos del planeta sostenía su cámara y registraba el partido desde detrás del arco. Muchos conocen las cualidades de Dibu bajo los tres palos y su capacidad para aparecer en los momentos decisivos, pero muy pocos sus dotes como fotógrafo. En un instante de lucidez, el mexicano tomó uno de los fibrones que los hinchas arrojaban para conseguir un autógrafo y le pidió que le firmara el lente. “Me hizo su firma y una carita feliz”, relata, orgulloso.
Ahora, Saldivar, que este martes cubrirá el amistoso entre Argentina e Islandia en Alabama y ya solicitó acreditación para los tres partidos de la selección en la etapa de grupos del Mundial, tiene un problema que jamás imaginó: qué hacer con el lente firmado por Martínez. ¿Seguir utilizándolo? ¿Guardarlo para siempre? ¿Subastarlo algún día o incluso donarlo a un museo? “Es un lente caro, cuesta mucho comprarlo, pero voy a hacer lo posible para conseguir otro y guardar este. Son momentos que hay que conservar para toda la vida”, asegura. Después de todo, no todos los días un campeón del mundo transforma una herramienta de trabajo en un recuerdo irrepetible.