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¿La pobreza se hereda? Cinco experiencias de América Latina que buscan romper el círculo de la desigualdad

Menos pobreza, más oportunidades. Cinco iniciativas exitosas en América Latina que podrían replicarse en la Argentina para achicar la desigualdad ...

Menos pobreza, más oportunidades. Cinco iniciativas exitosas en América Latina que podrían replicarse en la Argentina para achicar la desigualdad


Texto de Micaela Urdinez

24 de octubre de 2026

Una mujer campesina está agachada sobre la cosecha de maíz. Tiene pollera larga y un pañuelo en la cabeza. Sus dedos llenos de tierra abren las espigas caídas en el piso. El cultivo está seco y se le desarma entre las manos. En ese instante, confirma que perdió todo por la sequía. Una familia vive en un rancho de adobe sin luz ni agua. Los padres y los tres niños duermen juntos en un colchón que está tirado en el piso. Hace más de un año, que al padre le cuesta conseguir changas para darle de comer a su familia. El hijo más pequeño tiene baja talla porque le faltan nutrientes y los dos más grandes presentan dificultades para aprender en la escuela. Un adolescente sufre violencia en su casa y pasa la mayor parte del tiempo en la calle, ahí se junta con jóvenes más grandes que él que le dan a probar alcohol y drogas por primera vez. A los pocos meses, entra en el mundo del delito y el narcotráfico. Estas problemáticas que atraviesan las familias que viven en contextos de pobreza podrían suceder en una aldea del Amazonas, en un rancho en Perú o en un asentamiento en Colombia. Los países de América Latina encuentran desafíos comunes a la hora de combatir la pobreza, como encontrar estrategias efectivas y de largo aliento para reducir la desigualdad, como la informalidad laboral que afecta a gran parte de su población, como el cambio climático que impacta con más fuerza en sus viviendas precarias, como el aumento del narcotráfico y la falta de infraestructura en las zonas rurales, entre otros. Los números son contundentes. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) señaló en su informe El Panorama Social de América Latina y el Caribe 2025 que el 25,5% de la población latinoamericana (162 millones de personas) se encontraba en situación de pobreza por ingresos y que la pobreza extrema representaba al 9,8% de la población (62 millones de personas). La pobreza multidimensional que alcanzaba al 20,9% de la población afecta más a las niñas, niños y adolescentes y a quienes viven en zonas rurales. Las mujeres también presentan mayores niveles de privación individual: por cada 100 hombres con privación multidimensional, hay 122 mujeres en la misma situación. Como los problemas son compartidos, también lo son las soluciones. Existen miles de organizaciones sociales que funcionan en los territorios más vulnerables del continente para intentar erradicar la pobreza, aumentar las oportunidades de los jóvenes y mejorar la calidad de vida de toda la familia. Muchas de ellas, podrían ser replicadas en la Argentina y adaptadas a su contexto.

Gerando Falcoes - Brasil

POBREZA EN LAS FAVELAS

www.gerandofalcoes.com

La apuesta es grande: transformar la pobreza de las favelas y sus periferias en dignidad antes de que Marte sea colonizado. Esa es la visión que Edu Lyra, el fundador de la ONG brasileña Gerando Falcoes, repite en cada conversación. La traducción al español del nombre de la organización es “generando halcones” y él es un poco eso, un pichón que nació en una casilla de una favela de San Pablo, que los primeros meses durmió en una bañadera porque no tenían plata para comprar una cuna, que se crió mientras su papá estaba preso por robo, pero que también tuvo a una madre que lo convenció de que tenía que soñar en grande. Un pichón que un día se convirtió en halcón, sobrevoló la favela desde el aire y decidió dedicar su vida a que otros pudieran hacer lo mismo. Hoy su organización impacta en 5500 favelas y está presente en 26 estados del país. “Yo quise darle a los niños y jóvenes de las favelas todo lo que yo no pude tener”, dice Lyra, y eso implicaba iniciar una revolución. Desde el comienzo, supo que el abordaje tenía que ser integral y que además de atacar todas las aristas de la marginalidad, lo más importante era devolverle la dignidad a las personas. “Mi mamá nunca mencionó la palabra pobreza en nuestra casilla y logró hacerme sentir rico. Ella invirtió mucho en mi bolsa de valores emocionales y me convenció de que podría hacer todo lo que me propusiera en la vida. Ella construyó una narrativa y me colocó dentro de ella como protagonista”, agrega Lyra, que fue desarrollando, en alianza con las comunidades, soluciones innovadoras, sustentables y escalables para superar la pobreza de forma medible en una generación. La visión de Gerando Falcoes es alcanzar una favela sin pobres y sacar, en los próximos 10 años, a un millón de personas de la pobreza. Lo están logrando con proyectos como la Falcons University, el brazo educacional y tecnológico de la ONG que ya formó a más de 2000 líderes. Funciona como una escuela para capacitar a referentes sociales y comunitarios, jóvenes y mujeres de favelas y periferias en Brasil, con un programa híbrido de seis meses, que incluye módulos a distancia e inmersiones presenciales. Su objetivo es mejorar el espíritu emprendedor en las favelas y fomentar las empresas sociales desde un esquema centrado en las habilidades socioemocionales, un enfoque humanizado y metodologías activas.

“Derribamos muros y construimos puentes. Cuando uno mira a la pobreza parece algo muy complejo hasta que quiebra los problemas de la vida en pequeños desafíos como llegar a la escuela, arreglar el baño o mejorar el techo. y ahí se da cuenta de que lo puede ir consiguiendo de a poco”, señala Lyra. Otro de los proyectos innovadores es el Favela 3D (Dignificada, Digital y Desarrollada), una tecnología social creada para erradicar la pobreza mediante soluciones basadas en datos, ciencia e innovación social. Para lograrlo, F3D apunta a tres pilares fundamentales que son el urbanismo social (mejora de calles, plazas y espacios comunes), la generación de ingresos y el desarrollo social. Algo distintivo de esta iniciativa es el compromiso comunitario ya que los residentes participan activamente en las decisiones a lo largo de todo el proceso de desarrollo. “Hay que creer en el potencial de estas personas. Todo niño de América Latina necesita tener una organización social que haga algo tan fundamental en su vida como crear una contranarrativa a la pobreza, encararla de frente y derribarla generando oportunidades. En eso estamos”, concluye Lyra.

UNBOUND - COLOMBIA

PADRINAZGO A FAMILIAS VULNERABLES

www.unbound.org

“Colombia es un país multifacético. En Medellín, las viviendas en las zonas periféricas son casas de madera, sin agua, la electricidad es de contrabando, ¿cierto? Si tienen agua, el agua llega una vez cada una hora al día o cada dos días. Y tú sabes lo que viene detrás de no tener agua, ¿cierto? Las enfermedades, Entonces hay como un efecto cascada donde la pobreza se empieza a complejizar y es una reacción en cadena. Cuando analizamos el tema de las metas que las propias familias se colocan, la mayoría dice “ quiero una vivienda propia o quiero mejorar mi vivienda”, explica John Fredy Arango, Coordinador de evaluación de programas sociales del proyecto Antioquía de la Fundación Unbound en Colombia. Unbound es una organización internacional sin fines de lucro fundada por laicos católicos en Estados Unidos que tiene sedes en distintos países del mundo. Uno de ellos es Colombia, en dónde desarrolla proyectos locales de apadrinamiento y apoyo a familias en situación de vulnerabilidad en sus sedes de Bogotá, Antioquía, Cali y Cartagena. Allí conecta a padrinos con niños, jóvenes y adultos mayores a través de transferencias directas de efectivo y planes autodirigidos para superar la pobreza (alimentación, educación, salud o emprendimientos). “Lo primero que sucede es que un trabajador social o un psicólogo visita a la familia en su casa para ver la situación social, se toma nota en un registro y se hace el contacto inicial. Luego se trae toda esa información y se hace una selección de acuerdo a los indicadores que nos muestran a las familias que están realmente en la pobreza extrema y a esas familias se les empieza un proceso de apadrinamiento”, explica John Fredy Arango, coordinador de la Fundación Unbound en Antioquía, en donde actualmente tienen 8000 familias apadrinadas. En todo el mundo, la organización llega a 250.000. La apuesta es a la educación. A que el niño reciba todas las herramientas que necesita para poder construir el futuro que quiera. A que esté lejos de la calle. Para eso, la principal amenaza es el narcotráfico. “Hay grupos que controlan el microtráfico y el tema de las armas. Y son el principal peligro su insumo son los jóvenes. Allá les llaman los carritos que son los chicos que están en una esquina informando que viene la policía y que llevan pequeñas dosis de microtráfico a otro lugar. Entonces la educación garantizada es un factor protector. Algo tan sencillo como simplemente ser visibilizados y escuchados, marca la diferencia en estos chicos”, agrega Arango. El apadrinamiento (puede realizarlo una persona particular o una empresa) conecta a dos personas que trascienden fronteras geográficas, económicas y sociales. Permite el desarrollo de una relación única basada en la escucha, el apoyo y el respeto mutuo. Con el tiempo, puede desarrollarse un vínculo especial a medida que el padrino o la madrina y el niño apadrinado se acompañan mutuamente y generan un impacto positivo en la vida del otro. Hoy en día, el apadrinamiento dura diez años, que son los que el estudiante tarda en completar la primaria y la secundaria. “Como la familia va a recibir transferencias monetarias todos los meses, se tiene que bancarizar electrónicamente y nosotros hacemos un acompañamiento personalizado. Ellos tienen la posibilidad de gastarlo inmediatamente en útiles escolares o de hacer un ahorro programado en su cuenta para después poder hacer un gasto más importante como comprar una cocina o arreglar el baño”, agrega Arango. El personal local se reúne con ellos para escucharlos y determinar cómo Unbound puede ayudarlos a alcanzar sus metas. Generalmente, las familias priorizan la educación y necesidades básicas como alimentación, vivienda y atención médica. Esta familia, a su vez, pasa a formar parte de la comunidad de Unbound y participa en el programa local. Las madres o tutoras de los niños apadrinados se unen a pequeños grupos de apoyo y, a menudo, se convierten en líderes al servir a sus comunidades y planificar las actividades del programa. “Hacemos mucho hincapié en el tema de las metas con las familias, que las metas se planean, se visualizan, se trabajan. Hace cinco años empezamos a implementar el Semáforo de la Pobreza de la Fundación Paraguaya e incluimos ese tema. Profundizamos en qué es el semáforo, para qué sirve, qué son las prioridades, qué es el mapa de vida y cómo pueden cruzarlo con las prioridades que tienen en nuestro programa”, agrega.

CASA VIRGEN DE CAACUPÉ - PARAGUAY

ADOLESCENTES EN CONFLICTO CON LA LEY PENAL

cavica.org.py

En el corazón de un pulmón verde, donde uno camina y se encuentra con orquídeas y plantas carnívoras, existe un predio de cuatro hectáreas y media en el que funciona Casa Virgen de Caacupé, dentro de la zona rural de Itauguá, en Paraguay. Allí, un miércoles por la tarde, hay diez adolescentes en un entrenamiento de fútbol. Cuatro de ellos, de entre 14 y 18 años, están en conflicto con la ley penal y en vez de cumplir una condena tras las rejas, lo hacen en este espacio que intenta darles una segunda oportunidad. Lucas entra a la casa con ropa de deporte y se va a bañar. Al rato, vuelve con su pelo corto con rulos mojados, una remera marrón clara y un jean, y se sienta en el comedor de la casa a tomar la merienda. A las 17 tiene que ingresar a la escuela. “Cuando llegué acá, el año pasado, no calculaba que iba a ser tan lindo. Vine sin conocer y lo primero que pregunté es por qué tenía tantas plantas. La experiencia está siendo espectacular”, dice el adolescente de 16 años, que cuando estaba en el centro de menores compartía un pabellón con otros siete y él era el más chico. Acá, en la casa, tiene un cuarto para él solo. “Cuando llegué acá era un palito. No me gustaba la comida de la cárcel porque la hacían con carne de caballo. Abrías la carne y era verde. Lo peor de la cárcel es la violencia y lo mejor de acá es la paz”, argumenta. Alejados de la vida urbana y en medio de la tranquilidad que caracteriza a la vida de campo, los adolescentes terminan la secundaria en una escuela que funciona en el predio y que también recibe a otros alumnos de los alrededores, donde tienen prácticas laborales vinculadas con la piscicultura, la cría de pollos, la agricultura, la ganadería y la huerta. Pedro Samaniego es el responsable del lugar y es quien visita los centros de menores para identificar cuáles son los perfiles que mejor se adaptarían a este espacio, es quien tiene el corazón puesto en que estos chicos se desarrollen física, mental y espiritualmente. A Juan lo encontró en un centro de menores y casi no tenía estudios. “Quise venir acá para aprender más cosas nuevas. Allá en la cárcel todo es la misma cosa siempre, las mismas actividades”, dice. La casa se fundó hace 27 años y ya pasaron por allí más de 2400 adolescentes bajo el régimen de libertad asistida o en cumplimiento de una condena a través de esta experiencia socioeducativa. “Yo acá, con el tiempo aprendí que al chico hay que conquistarle. Yo parto del origen del hombre, de que tenemos esta dignidad, la capacidad de usar la razón y la libertad. Yo siempre les digo a ellos ‘compará con tu corazón, no uses el criterio que el mundo te indica, hacé vos el juicio’”, agrega Samaniego.

Con un trabajo cuerpo a cuerpo, se educa en la revalorización personal, en la convivencia comunitaria, en los hábitos saludables, en la educación formal y en la formación profesional para que puedan reinsertarse socialmente con mejores oportunidades hacia una vida digna. El programa socioeducativo tiene una duración de dos años, el período mínimo de intervención necesaria para lograr cambios sólidos en los adolescentes. Algunos permanecen incluso más tiempo hasta terminar su condena. “Yo lo máximo que llegué a tener fueron 22 juntos. Los chicos se ocupan de hacer toda la limpieza de la casa, de sus cuartos, ponen y sacan la mesa, limpian la vajilla, van adquiriendo hábitos para después replicar en el afuera”, dice el director. El lugar cuenta con un grupo de personas y profesionales que hacen un acompañamiento afectuoso de los adolescentes y, muchas veces, se convierten en un modelo parental que repara los vínculos afectivos inexistentes en sus hogares o dramáticamente dañados. “Después de dos años de estar acá, un chico me dijo que había venido porque él sabía que no había guardias y que se podía escapar. Pero después llegó y vio toda la mesa puesta con cubiertos que ellos no usan en su casa. Ahí dijo: ‘Dios mío, esto está hecho para mí. Yo de aquí no me escapo’”, recuerda Samaniego.

EVERFREE - MÉXICO, BOLIVIA, COSTA RICA Y PARAGUAY

EXPLOTACIÓN LABORAL Y SEXUAL DE MUJERES

everfree.org

“Las mujeres cargan con ciertas vulnerabilidades que hacen que estén más expuestas a ciertas situaciones que los hombres. Cuando una mujer está en situación de pobreza, es indígena, vive en una región muy alejada, no tiene educación ni bagaje cultural, se van sumando esos factores que hacen que presente muchas más vulnerabilidades”, afirma Patricia Falcón, de Program & Product Thinker de Everfree, una organización global de derechos humanos que nació en California, Estados Unidos, para combatir la trata de personas. Sus sedes operativas más emblemáticas de atención integral se encuentran en Uganda y Filipinas y también cuentan con oficinas en varios países de América como Paraguay, Bolivia, Costa Rica y México. -¿Cómo explicás que una mujer pueda caer en una situación de trata? -Ante la desesperación, uno deja de ver las señales rojas de alarma. Son mujeres que tienen señales ahí detrás en la cabeza, piensan “esto parece muy bueno para ser cierto”, pero estamos viviendo tiempos de tanta incertidumbre económica, muchos despidos, bajos niveles de sueldos, mucha desinformación también, que llega esa oportunidad y la persona dice: “Voy a arriesgarme”. Y se va, le sacan el pasaporte y la obligan a hacer llamadas de estafa, por ejemplo. Everfree tiene tres áreas de acción. La primera es la atención integral a sobrevivientes que consiste en la administración de Hogares Seguros y Centros de Empleo y Educación en países con altas tasas de explotación, como Filipinas y Uganda. Brindan refugio, sanación del trauma y empoderamiento económico.

La segunda es el desarrollo de la plataforma digital Freedom Lifemap, que es una herramienta diseñada junto a las sobrevivientes y basada en datos que las conectan con la atención que cada una necesita y les da información a las organizaciones para fortalecer su trabajo. “Es una especie de Semáforo de la Pobreza, pero adaptado a temas de violencia y explotación. Las personas toman una encuesta con 49 indicadores al iniciar el acompañamiento con la organización y, luego, entre seis meses a un año, van tomando una encuesta de seguimiento”, agrega Falcón. La tercera consiste en la prevención, para lo cual trabajan junto a comunidades vulnerables para identificar y mitigar los factores de riesgo que permiten la captación de personas por parte de las redes de trata. “Una de las primeras vulnerabilidades que tienen las mujeres es la falta de recursos económicos y entonces van a buscar una oportunidad para apoyar a sus familias, traer dinero y resulta que era un trabajo de explotación, puede ser sexual o un trabajo forzado. Y ahí se crea un ciclo en el que las mujeres no tienen las habilidades para poder salir por falta de ingresos, de oportunidades educativas y de redes de apoyo. Muchas de estas mujeres no tienen una persona en la cual puedan confiar o que las pueda ayudar a poder salir de eso”, agrega Falcón. -¿Ves que las mujeres que están en las zonas rurales son más vulnerables a caer en este tipo de explotación? -Absolutamente, sí. Quizás por la menor educación a la que estas mujeres acceden y por creencias que quizás las frenan a poder aspirar a más. En los países de América Latina realizan alianzas con organizaciones socias que utilizan la herramienta adaptada a temas de violencia, explotación y trata en base a su propia experiencia. “Las personas ven lo que hacemos y nos piden utilizar el Freedom Lifemap para poder detectar esos primeros signos de vulnerabilidad y de violencia para poder prevenir que una persona llegue a una situación de trata. Estamos usando la herramienta con estudiantes de escuela, por ejemplo”, cuenta Falcón.

FUNDACIÓN PARAGUAYA - PARAGUAY

MICROCRÉDITOS

www.fundacionparaguaya.org.py

Es octubre. Un jueves por la mañana, nueve mujeres se reúnen en el barrio San Francisco, en Areguá, en la casa de Andresa Díaz. Son parte del comité Kuña Guapa (mujeres guapas en guaraní) que se conformó para que cada una de ellas pudiera empezar a recibir microcréditos en la forma de grupo solidario. En el país existen más de 4000 comités de mujeres organizadas por la Fundación Paraguaya que tienen que tener un mínimo de siete personas y que son grupos de apoyo mutuo que brindan microcréditos, capacitación y acompañamiento en situación de vulnerabilidad. “El problema de las familias no es no tener plata, es no sentirse dignas. Por eso, apuntamos a que sean las propias personas las que hagan un autodiagnóstico a partir del Semáforo de la Pobreza, en qué cosas están en verde, bien logradas, en cuáles en amarillo o todavía en transición de conseguirlas y en cuáles están en rojo. Eso les permite hacer un listado de prioridades y organizarse. A través de los microcréditos las madres logran generar ingresos que les permitan ir saliendo de la pobreza”, explica Martín Burt, director ejecutivo de la Fundación Paraguaya. Todos los meses, las integrantes de Kuña Guapa se reúnen para devolver parte de ese préstamo y ponerse al día. Allí, bajo la sombra de unos árboles, cada una de ellas está sentada con su libreta de control en la que anotan los ingresos, gastos y ahorros que les permiten armar un presupuesto familiar y su Semáforo de la Pobreza, que utiliza seis dimensiones y 50 indicadores para medir y superar la pobreza.

Nélida vende sopa paraguaya, atravesó un cáncer de mama y está contenta porque hace poco empezó a cobrar a sus clientes con apps digitales. “Es increíble porque puedo pagar las cuentas desde el teléfono”, dice entre risas. Lucía López puso una lavandería y todavía tiene en amarillo los indicadores de “tenemos ahorro”, “tenemos baño moderno” e “integramos grupos en la comunidad”. Todos los demás están en verde. Marisa abrió una heladería y también una librería. Aída tiene 35 años y aprovecha para vender hielo y helado durante la época de calor. “Antes trabajaba como empleada doméstica y tenía una casa de madera. Ahora logramos levantar una de material y tenemos baño instalado”, cuenta.

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Conocé másCréditos Edición visual Andrea Platón @aplaton Compartir Copyright 2026 - SA LA NACION | Todos los derechos reservados

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/comunidad/hambre-de-futuro/la-pobreza-se-hereda-cinco-experiencias-de-america-latina-que-buscan-romper-el-circulo-de-la-nid24102026/

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