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Mo Yan cautivó a los lectores, en una jornada multitudinaria: “El Nobel no fue una meta sino un comienzo”

El último sábado de la edición 50 de la Feria del Libro de Buenos Aires volvió a convocar a muchísimos lectores. Con un clima invernal, los pabellones de la Rural fueron el refugio ideal para ...

El último sábado de la edición 50 de la Feria del Libro de Buenos Aires volvió a convocar a muchísimos lectores. Con un clima invernal, los pabellones de la Rural fueron el refugio ideal para los miles de asistentes que se acercaron a escuchar las charlas de escritores como Canela, la ecuatoriana María Fernanda Ampuero, Federico Andahazi, los españoles Juan Del Val (que presentó su novela Vera, una historia de amor, ganadora del Premio Planeta) y Santiago Posteguillo y, también, a autores que “saltaron” del teatro a la Feria, como la actriz Mercedes Morán y el dramaturgo y director Mauricio Kartun.

La sala Hernández, la de mayor capacidad, estuvo reservada para una “estrella” (el peruano Jaime Bayly) y un premio Nobel: el chino Mo Yan, que a primera hora de la tarde había participado de una conferencia de prensa con medios locales y extranjeros. “Antes de venir, leí literatura argentina pero también vi muchos partidos de los equipos argentinos; la literatura y el fútbol son dos grandes tradiciones de este país, pero la gastronomía también me ha fascinado: la carne y los mariscos son riquísimos, me gustaron muchísimo. Ahora pienso que podría haber llegado antes, ¡tengo que repetir mi viaje a Argentina!”, dijo a los periodistas.

La presencia del autor chino, que vino por primera vez al país, atrajo la atención de muchos lectores y editores y, también, curiosos. Hubo filas desde muy temprano para ingresar a la sala, con fuerte presencia de la comunidad china en el país. Con un traductor en el escenario, el Nobel 2012 conversó con Ezequiel Martínez, director de la Feria, y Alejandro Vaccaro, presidente de la Sade y director cultural de la Fundación El Libro. “La presencia de Mo Yan en esta edición aniversario es muy importante. El Nobel ha recorrido más de veinte mil kilómetros desde Beijing, donde reside, para conocer nuestro país y participar de la Feria”, dijo Vaccaro en el inicio.

“Estoy muy agradecido por la invitación. Participar de esta Feria es una gran experiencia. He conocido muchas en muchas ciudades, pero para mí es una novedad sentir el fervor de los argentinos por los libros”, saludó el Nobel. Cuando le preguntaron cómo cambió su vida ganar el premio literario más prestigioso, dijo que “aunque pasaron catorce años siento como si hubiera sido ayer”. Luego contó que se enteró media horas antes del anuncio oficial, en octubre de 2012, y que el integrante de la Academia Sueca que lo llamó para darle la buena noticia primero le preguntó si aceptaba el reconocimiento. “Claro que sí”, dijo, entre risas, que le respondió. También le pidieron que no contara nada durante la media hora que faltaba para que el mundo conociera al ganador, pero no pudo contener la emoción y se lo reveló a su familia. Su esposa y su hijo estaban sentados en primera fila.

Sobre la “maldición del Nobel”, esa leyenda que asegura que, tras ganar el preciado galardón, muchos autores no vuelven a escribir grandes obras, Mo Yan dijo que a él no lo afectó. “Desde entonces he escrito mucho y he publicado dos obras dramatúrgicas y dos libros de cuentos. Yo tenía 57 años. Para mí, el Nobel no significó una meta sino un comienzo”. Contó también que su pueblo natal se revolucionó con la noticia y que, de golpe, unos doscientos medios chinos rodearon su casa. “Yo no quería dar entrevistas -confesó haciendo alarde de su bajo perfil-. Pero el alcalde de la ciudad me pidió que atendiera a los medios y tuve que aceptar. Con el tiempo, el pueblo se convirtió en meca turística y se creó un polo comercial con puestos de souvenirs y de libros. Mi vecino de toda la vida, amigo de la infancia, puso al lado de mi casa una tienda de libros míos y ha ganado mucho dinero. Así que, cada vez que vuelvo al pueblo, él me invita a cenar”.

Para explicar cómo se siente ser un Premio Nobel recurrió a una anécdota de 2013: “Cuando conocí al ganador del Nobel de Física le dije que las Ciencias Naturales y los descubrimientos científicos son hechos destacables y que entiendo que por eso muchos se conviertan en celebridades. La literatura, en cambio, es contar historias que son leídas desde distintas perspectivas. Si yo tuviera la oportunidad de volver a nacer, le dije al Nobel de ciencias, estudiaría Física”. La charla continuó con un recorrido por sus obras, en especial, Sorgo rojo, la más difundida internacionalmente por su adaptación al cine. “No tomé al sorgo como una planta sino como una multitud de personas con sentimientos. Usé un lenguaje muy colorido para hablar de la guerra y eso sorprendió a los lectores”, concluyó.

El lunes, a las 18, el autor chino se volverá a encontrar con Vaccaro, esta vez en el auditorio del Malba. Antes de la entrevista, habrá un recital de prosa poética tradicional china.

Más temprano, en la misma sala pero ante un auditorio menor, Jaime Bayly presentó su último libro, Los golpistas, definida por los editores de Galaxia Gutenberg como “la novela más insolente y deslumbrante del autor peruano”. Parado en el escenario frente al micrófono, el escritor y periodista peruano contó cómo afectó a su familia la publicación de su novela, No se lo digas a nadie. “Tengo un tío gay, que es millonario. Cuando iba a publicar ese libro, hace treinta años, mi tío me ofreció cien veces más de lo que me pagaba la editorial para tirar ese libro, quemarlo. No acepté y acá estoy. Fue un fenómeno de ventas y hasta se hizo una película. Desde entonces, he ganado mucho más que lo que me ofreció mi tío”.

Bayly, que después de la charla firmó ejemplares durante varias horas en el stand de Riverside, en el Pabellón Verde, habló también sobre el germen de sus libros. “Así como No se lo digas a nadie surgió de la pregunta sobre por qué mi padre no me quería, Los genios nació a partir de la pregunta sobre por qué un Nobel (Mario Vargas Llosa) golpeó a otro Nobel (Gabriel García Márquez). Y la última tiene que ver con las razones del fallido golpe de Estado en Venezuela contra Chávez". Contó también que había conocido a Borges, en 1984, de casualidad, por la calle: “Iba del brazo de una joven con rasgos asiáticos y me permitió hacerle una entrevista. Fue el día más sublime de mi vida”.

Hoy, la Fundación El Libro anunció que el país invitado del año próximo será España. Y ya al cierre de esta edición, la banda de música latina La Delio Valdez hacía mover el cuerpo a cientos de visitantes abrigados en la pista central de la Rural.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/cultura/mo-yan-cautivo-a-los-lectores-en-una-jornada-multitudinaria-el-nobel-no-fue-una-meta-sino-un-nid09052026/

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