Modalidad de contratación y licencias: qué implica el nuevo reglamento de residencias médicas en centros de salud nacionales
A partir de este año, el sistema de residencias en salud funcionará con nuevas reglas, aunque los cambios regirán “exclusivamente” para los cupos a cubrir en los establecimientos nacionales....
A partir de este año, el sistema de residencias en salud funcionará con nuevas reglas, aunque los cambios regirán “exclusivamente” para los cupos a cubrir en los establecimientos nacionales. Es que, como hace más de una década, las jurisdicciones volverán a tomar su examen de ingreso al sistema por separado, en lugar de hacerlo con una evaluación única en distintas sedes en el país.
Cada año, más de 10.000 inscriptos venían compitiendo a través del Examen Único por unas 6000 vacantes que instituciones, provincias o universidades habilitaban en las distintas especialidades de la medicina, bioquímica y enfermería. El año pasado, solo los cupos nacionales ofrecidos –sin incluir los que eran cofinanciados con las provincias– fueron 628 y se cubrieron 566 en tres convocatorias (septiembre, octubre y noviembre).
El reglamento actualizado lo publicó el Ministerio de Salud de la Nación en el Boletín Oficial e incorpora condiciones para cursar las residencias que provocaron tanto reclamos como debates durante el año pasado, como la duración de las guardias y el descanso, las licencias o el cambio en la beca mensual que perciben los residentes.
“Los cambios en el reglamento regirán exclusivamente para aquellos profesionales, argentinos y extranjeros, que elijan realizar sus residencias básicas de medicina, enfermería y bioquímica, así como a otras especialidades y residencias postbásicas en establecimientos nacionales”, aclaró la cartera sanitaria. De esta manera, argumentaron, “se busca que las provincias recuperen la responsabilidad de formar a sus equipos de salud según sus particularidades epidemiológicas, geográficas y sanitarias”.
La resolución publicada incluye dos anexos, uno con el nuevo reglamento y otro con el texto del convenio que firmarán en adelante con Salud los profesionales que, por puntaje en el examen de ingreso, accedan a una vacante. A cambio, recibirán una Beca Nacional de Residencia, en lugar de poder optar entre dos formas de remuneración: la beca ministerio y la beca institución, que permitió a los centros de salud mejorar el monto con fondos propios. En septiembre pasado, en la primera convocatoria para el ingreso a las residencias nacionales, el 80% de los 348 postulantes que accedieron a un cargo optaron por la beca institución.
Por esa opción, percibían el monto mensual sin descuentos, con la posibilidad de sumar aportes o bonificaciones adicionales a criterio de cada hospital, más ART, seguro de mala praxis y seguro de salud. Ahora, por el nuevo reglamento será la única opción de contratación, aunque con otro nombre. “Los residentes que ya se encuentren cursando sus prácticas podrán optar por finalizar sus residencias bajo los términos previos o cambiarse a la nueva modalidad”, aclaró Salud.
Con la licencia anual, por maternidad/paternidad y enfermedad, se habilita ese permiso por enfermedad de un familiar o el fallecimiento del cónyuge o familiar en primer grado de consanguineidad o bien cuestiones personales que en el lugar donde se está haciendo la residencia autoricen. Se mantienen las 45 horas semanales de carga horaria y no más de ocho guardias por mes, como así también los 5 puntos adicionales para el puntaje para el orden de mérito para los postulantes que cursaron la carrera en universidades argentinas.
Por último, recién el año que viene se empezará a exigir que los extranjeros que quieran hacer la residencia en el país posean un título de una universidad acreditada por los criterios validados por la Federación Mundial para la Educación Médica (WFME, por su sigla en inglés). Esto fue a partir del escándalo que puso bajo sospecha el Examen Único del año pasado, cuando al menos un postulante oriundo de Ecuador utilizó anteojos inteligentes para sacar ventaja en el orden de mérito final.
Para Marcelo García Dieguez, profesor asociado de la Universidad Nacional del Sur y exdirector de Talento Humano del Ministerio de Salud de la Nación, el nuevo reglamento tiene más que ver con una adecuación normativa a partir del examen convulsionado de 2025.
Isabel Duré, que en 2011 implementó el Examen Único que sus sucesores en ese cargo sostuvieron, este reglamento “cristaliza” todos los cambios que el Gobierno implementó en el sistema nacional de residencias en salud durante el último año, con un “endurecimiento” de las condiciones de esa formación.
Expresó su desacuerdo, por ejemplo, con las guardias de 24 horas, sin descanso posguardia, sino la salida antes de hora al día siguiente. “La mayor cantidad de accidentes, desde mala praxis hasta lesiones personales, tiene que ver con el momento en que se termina la guardia. Es un momento de mucho cansancio después de esas 24 horas. El descanso posguardia tiene que ver con eso: el residente está en condiciones de alta fragilidad que puede ser perjudicial para los pacientes y para él mismo”, agregó.
También señaló la eliminación de las universidades en la revisión de los programas cada cinco años. “En un contexto de avances tecnológicos, es necesario”, sostuvo.
La exdirectora nacional de Capital Humano y Salud Ocupacional del Ministerio de Salud de la Nación entre 2008 y 2015 destacó, a la vez, que se haya sostenido la supervisión de los residentes en la estructura del sistema y de acuerdo con el nivel de formación. “Esto no es menor”, aseguró. “Es importante porque ubica esa responsabilidad en toda la estructura formadora que tiene que supervisar al residente hasta que adquiera su autonomía”, enfatizó Duré. Financiar seis años, en lugar de siete, la residencia básica y posbásica, también lo consideró adecuado para la función que tiene el Estado.
García Dieguez opinó que el texto se centra en la definición de una sola modalidad de beca y hace hincapié en la fiscalización de los cupos “para tener datos que sirvan para la planificación”, mientras que en lo educativo y las dificultades que afronta el sistema de residencias para atraer postulantes “no lo mejora ni lo empeora”.