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Murió Piero, el histórico cantante de “Mi viejo” y “Soy pan, soy paz, soy más”

A los 81 años murió Piero. Según pudo saber LA NACION, el músico se encontraba internado desde hacía unos días en el Hospital Italiano y el deceso se produjo en la mañana de este miércoles ...

A los 81 años murió Piero. Según pudo saber LA NACION, el músico se encontraba internado desde hacía unos días en el Hospital Italiano y el deceso se produjo en la mañana de este miércoles 7 de octubre. Desde sus cuentas oficiales en redes sociales se comunicó la noticia.

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“Hoy tengo nublada la sonrisa, país de cielo, país de tiza. Piden las paredes libertades, la calle espera, la gente sabe”. Comenzaba la década del setenta y la poesía de José Tcherkaski, con la música y la voz de Piero, eran grandes llamados de atención entre los estertores de las canciones nuevaoleras, la resistencia tanguera de viejos valores y el naciente rock nacional (rebelde, pero no comprometido políticamente). Piero encarnaba en aquellos años la canción de protesta que se expresaba de manera absolutamente directa. No recalaba en la poética folklórica de manifiestos, como el del Nuevo Cancionero. Buscaba rumbos y modos propios, apenas emparentados con expresiones punzantes, como la de Horacio Guarany con su “Si se calla el cantor”.

Piero siempre fue “manso y tranquilo” (como reza el título de su propia canción) para decir las cosas que pocos se animaron. “Comer bien era muy raro, comer poco era normal, comer era subversivo..., para el señor militar”, entonaba en “Para el pueblo lo que es del pueblo”. “Es un buen tipo mi viejo, que anda solo y esperando. Tiene la tristeza larga, de tanto venir andando”, susurraba en “Mi viejo”.

Letras con tono social explícito en la voz de un veinteañero que apenas abría la boca de generosa dentadura para lanzarlas como dardos. Obviamente, eso le costó el exilio, entre 1976 y 1981 (la mayor parte del tiempo que duró la última dictadura militar). A su regreso, quizá sus canciones no tenían el mismo tono combativo, pero eso no les quitó el peso testimonial de su mensaje.

En su disco del 83 que llamó Hombre común habló, justamente, de esa gente de a pie. “Un hombre común tiene un paladar, olor a vino. Un gesto, un apellido, un hijo muerto, un asesino”. O de los inundados en el norte del litoral argentino: “(…) Nadie me explica lo que pasó, pa´que explicar si pobre soy, y el agua sube sin preguntar, si soy el Pedro, si soy el Juan. (…) Hasta cuando el que manda sigue olvidando. Para cuando, nos juntamos para arreglarlo. Otra vez, los de abajo vamos a esperar, lo que los de arriba van a olvidar”.

Era diciembre de 1983 y Piero estaba sobre el escenario del microestadio de Atlanta con su grupo Prema que, de algún modo, lo insertaba en una de las ramas del rock nacional. El público, envalentonado por la democracia que se acababa de recuperar semanas atrás, con Raúl Alfonsín como flamante presidente, coreaba: “Oh le le, o la la, si este no es el Tano el Tano donde está”. Y Piero respondía: “Está acá y se queda. Esperemos que esta canción sean de esas cosas que pasan. Que tengan que ver con el pasado y que nunca más”. Así, otra vez volvía a sonar su canto de barricada (y de cancha) por excelencia: “Para el pueblo lo que es del pueblo”.

De algún modo era el corolario de esa primera etapa que, como artista, andaba al ritmo de los signos de los tiempos. Aquel “Tano” no se iba y de ese modo, resumía su propia historia, que había comenzado, justamente, en Italia.

Piero Antonio Franco De Benedictis Scigliuzzo había nacido en Galípoli, Italia, el 19 de abril de 1945 y con apenas 3 años ya estaba radicado en la Argentina, junto a su familia. Vivió en la localidad bonaerense de Banfield, más tarde en Allen, Río Negro, y luego, ya en su juventud, regresó para ingresar al Seminario de Devoto. Quería ser sacerdote. Pero fue una grabación que realizó justamente allí, en 1964, lo que se convirtió en el puntapié de su trabajo como músico. Sus comienzos fueron con la interpretación y grabación de covers y algunas participaciones en programas musicales de la televisión. Poco a poco el seminario quedó atrás y Piero comenzó a frecuentar el circuito de espacios de música porteños, donde también actuaban figuras como Leo Dan, Palito Ortega, Maribel Marcel, Lalo Fransen y Chico Novarro.

En 1968 conoció al escritor José Tcherkaski, con quien fundó una dupla creativa que generó los grandes éxitos de su carrera. “Mi viejo” fue uno de los primeros hits de aquellos años. En 1969 obtuvo el Primer Premio en el Tercer Festival de la Canción de Buenos Aires con el tema “Cómo somos”.

El perfil tercermundista que había comenzado a tallar con voces del ámbito religioso marcaron su vida musical y personal. Inauguró su producción de la década del setenta con canciones como “Juan Boliche”, “Pedro Nadie”, “Caminando por Caracas”, “Canción a Magdalena” y “Yo vengo”. Fue en 1970 cuando alcanzó el primero puesto del Festival Internacional da Canção (FIC) de Río de Janeiro (Brasil) con “Pedro Nadie”. Fue el primer argentino en conseguir ese galardón.

Ya perfilado como “cantor de protesta”, con el disco Coplas de mi país aportó verdaderos estandartes de lucha social representada en la música. “Para el pueblo lo que es del pueblo”, “Que se vayan ellos”, “Los americanos”, “Las cosas que pasan”. Su voz levantó demasiado vuelo para los deseos de las autoridades de la época y eso fue lo que le costó el exilio.

En los ochenta, ese Piero manso y tranquilo, pero no menos preocupado encontró la veta definitiva de su expresión artística, que siempre buscó una pata de apoyo en ciertas causas, como los temas relacionados al medioambiente y los derechos individuales. También con la esperanza que proponía la recién reestrenada democracia. La muletilla “Gracias Piero” en la voz de Mercedes Sosa tiene su precuela en un concierto multitudinario que la cantante tucumana había dado en 1982. Cuando interpretó “Soy pan, soy paz, soy más”, ante un público que también cantaba y aplaudía de pie, apareció Piero -vestido de blanco, como acostumbraba en sus actuaciones con Prema- para entonar el último estribillo. “Hablar mirándose a los ojos, sacar lo que se puede afuera. Para que adentro nazcan cosas nuevas”.

Sus años de exilio le habían dejado un grupo de colegas con los que había regresado a la Argentina y construido su nuevo proyecto sonoro, más ligado al rock. Por Prema pasaron Amadeo Álvarez, Daniel Manzini, Babu Cerviño, Juan Carlos “El Negro” Tordó, Alejandro Lerner, Carlos Riganti, Gustavo Gregorio, Rubén Izarrualde, Morci Requena y Luis Gurevich. Escenarios como el del Estadio Obras podían resultarle a Piero tan cómodos como a cualquier otro músico del rock de esos años.

Por otro lado, durante su estadía en España, en la segunda mitad de la década del setenta, no tuvo mucha actividad musical. Se instaló en un viejo molino que adoptó como hogar y comenzó a dedicarse a las huertas orgánicas. De ahí que en los noventa creara proyectos en el ámbito estatal relacionados a esto. Piero se convirtió en un músico por la paz. Promediada la década del noventa lanzó un disco doble dedicado a los derechos de los niños, donde participaron artistas de lo más diversos. De David Gilmour y Annie Lennox a Joaquín Sabina, León Gieco, Jairo, Juan Carlos Baglietto, Miguel Cantilo y Diego Maradona. También por eso años publicó un álbum en vivo junto al cantautor cubano Pablo Milanés.

Su actividad en países de América Latina creció paulatinamente, al punto de que con visitas tan frecuentes a Colombia y por sus actividades tan comprometidas, se le otorgó la ciudadanía de ese país.

También fue funcionario público en la Argentina. Se desempeñó como Secretario de Cultura de la Provincia de Buenos Aires durante la gestión del gobernador Eduardo Duhalde.

Piero tuvo cuatro hijos. De su primer matrimonio, con María Laura Lampreabe, Mariano, que falleció con apenas 40 días y luego el actor y músico Juan de Benedictis (expareja de Juana Viale y padre de Ámbar De Benedictis). Con su segunda esposa, Mariana Schettini, Piero tuvo otros dos hijos: Fiorella y Giuliano.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/musica/murio-piero-el-historico-cantante-de-mi-viejo-nid07102026/

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