Reseña. El gesto final, de Agustín de Luca
Andrés Olavarría acaba de ser nombrado juez por las influencias de su suegro. Entre un matrimonio que se desmorona y la promesa de recuperar un antiguo amor, manipula los expedientes para quedars...
Andrés Olavarría acaba de ser nombrado juez por las influencias de su suegro. Entre un matrimonio que se desmorona y la promesa de recuperar un antiguo amor, manipula los expedientes para quedarse con un caso mediático que lo intriga: un hombre joven, después de cruzarse con una mujer en la calle, la acompaña al andén de la línea B del subte y la empuja a las vías mientras una cámara de vigilancia registra la secuencia. Si, a diferencia de un policial clásico, en El gesto final conocemos la identidad del asesino desde el primer momento, nadie parece poder explicar el móvil ni la extraña gestualidad de sus protagonistas en los momentos previos al desenlace.
Este es el escenario en el que Agustín de Luca (Lomas de Zamora, 1989), abogado y novelista, instala una trama que muestra a un juez obsesionado por descubrir la razón del crimen y dispuesto, para lograrlo, a transgredir los límites de su deber. En este sentido, la historia no es solamente una novela policial, sino también un relato acerca de cómo funciona la justicia y cómo se alternan los encuentros entre quienes toman decisiones que se tasan en años de condenas y las presencias fantasmales de quienes asisten y escuchan detrás de las paredes. Por momentos, esa leve interferencia sonora llega, incluso, a la fluidez de la prosa. Entonces lo que debería ser “tirar” a las vías se transforma en “arrojar”, un fin de semana en el que no pasa nada se convierte en un “transcurrir sin ningún acontecimiento”, y los “rostros” y los “apresuramientos” toman el lugar de las simples “caras” y los “apuros”.
Por una serie de inversiones, quien es juez podrá también resultar incriminado, y quien tiene un rol secundario podrá convertirse en un protagonista previamente inadvertido. A medida que se interna en la historia del asesino, Olavarría empieza a desatender las ruinas de su propia vida: la relación con su esposa se vuelve áspera, la promesa del amor se abre como una posibilidad más imaginaria que concreta y, mientras fantasea con escribir una novela sobre el caso, el expediente se convierte en el centro secreto de sus días: “Y así empecé a darles a mis apuntes desordenados una forma que se parecía, cada vez más, a la de una obra de ficción. Eso fue lo que me llevó a dar mi segundo paso en dirección al abismo”.
Quizás haya en El gesto final cierta evocación a la película El secreto de sus ojos: el ambiente judicial, una resolución que se despliega a partir de un detalle tan mínimo como un gesto. Acaso sea ahí donde la novela encuentra a su personaje más reconocible: no en el juez, el investigador o el docente que es Olavarría, sino en quien, en pleno conocimiento de poder perderlo todo, va y lo hace por necesidad de comenzar de nuevo.
El gesto final
Por Agustín de Luca
La Crujía
280 págs.
$ 30.500
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/ideas/resena-el-gesto-final-de-agustin-de-luca-nid16052026/