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Reseña. Han cantado bingo, de Lana Corujo

Dos hermanas, un volcán, un juego compartido, una confesión que desata una tragedia y un ambiente enrarecido que se extiende por la isla de Lanzarote, España. En esa enumeración puede caber la ...

Dos hermanas, un volcán, un juego compartido, una confesión que desata una tragedia y un ambiente enrarecido que se extiende por la isla de Lanzarote, España. En esa enumeración puede caber la trama de Han cantado bingo, la novela debut de la poeta e ilustradora Lana Corujo (Lanzarote, 1995). Pero este no es un libro que se quede en un mero argumento. No. Lo realmente destacable es su forma. O, dicho de otro modo, la manera en la que se cuenta la historia de un tema universal, la siempre compleja relación entre hermanas.

La narradora, cuyo nombre no se enuncia, y su hermana menor, Alejandra (o “Aleja”), viven en la isla al cuidado de sus padres, quienes parecen afincarse más en el bar del pueblo que en su propio hogar. Por eso, las niñas pasan gran parte del tiempo bajo el ala de su abuela materna. Cuando ella sale a jugar al bingo con sus amigas, las hermanas practican un juego: correr desde la vivienda de la abuela hasta los pies del volcán El Ahorcado, tocar su ladera y regresar a la mayor velocidad posible. Una actividad que parece libre de riesgos. Sin embargo, una noche, sucede algo que es mejor no adelantar y la historia que, hasta ese momento, enfatizaba en la relación entre las hermanas se convierte en una sobre la culpa.

Ese hito que funda el conflicto de la historia no se cuenta de una manera lineal. La maestría de Corujo está, como se dijo, más que en el qué, en el cómo. Así, la novela se estructura en capítulos breves, que van acompañados de un título y de un superíndice, que alude a la edad en la que protagonista narra un determinado episodio de su vida.

La formación como ilustradora de la autora se materializa en la escritura. De hecho, los elementos gráficos tienen un lugar preponderante: los diálogos, por ejemplo, ya no aparecen entrecomillados o con guiones, sino que al habla de cada personaje le corresponde un tipo particular de elementos gráfico: lo que narradora dice aparece resaltado en itálica; la enunciación de su hermana, subrayada; y los diálogos de los otros personajes (los padres, la abuela, las amigas), encerrados entre llaves ({}). Por eso, más que contar, la autora parece querer dibujar con palabras.

Algo de esa intención se traslada a las escenas de la novela. Y aquí Corujo se vale del realismo mágico: el volcán tiene ojos que parecen acechar; hay un don, una herencia maldita; hay fantasmas –o seres que las dos niñas imaginan–. Pero, sobre todo, hay dos hermanas que, si bien a veces se pelean, la mayor parte del tiempo se aman y no pueden concebirse separadas. O, como escribe Corujo, con ternura: “Siento que mi hermana y yo somos un ser monstruoso de dos cuerpos, dos bocas, dos cabezas y cuatro ojos y dos corazones: uno lleno de rabia y tristeza y el otro lleno de tanto amor que no lo entiendo”.

Han cantado bingo

Lana Corujo

Reservoir Books

184 páginas

$27.900

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/ideas/resena-han-cantado-bingo-de-lana-corujo-nid29082026/

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