Reseña. Podría comer piedras, de Andrés Barba
El dolor es una maldición, pero no tener dolor alguno es todavía peor; desconocer qué es el dolor del que todos hablan y que todos sienten. No hace falta pensar mucho para advertir que, sin el d...
El dolor es una maldición, pero no tener dolor alguno es todavía peor; desconocer qué es el dolor del que todos hablan y que todos sienten. No hace falta pensar mucho para advertir que, sin el dolor, los humanos (también los otros animales) se expondrían a riesgos innecesarios y morirían rápidamente. El dolor, por mucho que nos duela, es una gracia de la evolución, un favor que permite evitar el daño profundo. La singularidad de no tener la capacidad de sentir dolor no solo es un problema cotidiano, sino que puede arrastrar preguntas profundas, de orden metafísico se diría.
A ese tipo de reflexiones se dedicó con prolijidad el novelista Andrés Barba (Madrid, 1975; radicado en Misiones, Argentina) en esta obra de no ficción en la que repasa lo que se sabe acerca de Edward Gibson, un hombre nacido en Praga en 1878, al que nunca le dolió nada, y que se convirtió primero en estrella de las ferias que exhibían atrocidades (se hacía pinchar con alfileres para demostrar su cualidad indolora) y luego en objeto de estudio de la ciencia (fue presentado en la sociedad médica de Nueva York), redescubierto y analizado hacia el final de su vida.
Barba colige que quien no siente dolor no puede sentir miedo y lanza hipótesis acerca de cómo sufre -si esa es la sensación- Gibson en su nuevo contexto norteamericano donde a los monstruos -como sin duda es- se los mira como a castigados de Dios. Y deja claro que el dolor, tan básico, tan primitivo, tan fisiológico, también está sujeto a las interpretaciones y a las significaciones humanas, que arrastran a cadenas de otras palabras y sensaciones. Por mucho que nos duela.
Podría comer piedras
Andrés Barba
Anagrama
100 páginas
$ 28.900
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/ideas/resena-podria-comer-piedras-de-andres-barba-nid05092026/