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Un convertible rojo y una sonrisa: Meryl Streep reveló el conflicto que vivió con Goldie Hawn en el set de La muerte le sienta bien

En La muerte le sienta bien, Meryl Streep y Goldie Hawn interpretan a dos mujeres atrapadas en una amistad atravesada por la rivalidad, los celos y una obsesión compartida por la juventud eterna. ...

En La muerte le sienta bien, Meryl Streep y Goldie Hawn interpretan a dos mujeres atrapadas en una amistad atravesada por la rivalidad, los celos y una obsesión compartida por la juventud eterna. La comedia negra sigue su enfrentamiento incluso después de haber ingerido una poción que las vuelve inmortales, en una escalada tan absurda como feroz. La química entre las actrices es uno de los motores fundamentales del film de 1992: sus estilos opuestos se potencian y construyen un duelo actoral memorable. Sin embargo, según reveló esta semana Streep, esa armonía no siempre tenía efecto una vez que las cámaras se apagaban.

Al recordar el rodaje durante una entrevista publicada por la revista Vanity Fair, la actriz apuntó a una diferencia concreta que marcaba el día a día: la puntualidad. “Goldie siempre llegaba tarde al set.... ¡Pero era tan adorable! Y yo siempre soy puntual, ¿sabés? Y un poco pesada. Pero ella siempre llegaba tarde. Y tenía un descapotable rojo, recuerdo, y conducía ella misma hasta el plató. Así que probablemente ese era el problema".

La imagen, casi caricaturesca, se completa con otro recuerdo que la propia Streep relató en el mismo tono entre divertido y exasperado: “Conducía ella misma hasta el set. Tenía el pelo todo… Llegaba y decía: ‘¡Ay, Dios mío, perdón!’. Y todos pensaban: ‘¡Ay, qué divina!’. Así que sí, tenía un problema con ella".

Sin embargo, cualquier conflicto que pudo haber existido quedó relativizado por el afecto. “Pero la quería mucho. La quiero mucho. Es una de mis amigas. Con los años, nos hemos reído mucho de esa película porque a la gente le encanta. Es como una especie extraña de documental sobre Beverly Hills”, aclaró luego.

Ese cariño también aparece en la forma en que Streep describe el talento de su compañera. En esa misma entrevista, la definió como “la persona más graciosa de los Estados Unidos”, una frase que sintetiza tanto su admiración profesional como el disfrute compartido.

Hace unos años, ya había reflexionado sobre el vínculo entre ambas y su impacto en la película. “Teníamos estilos muy diferentes, y eso es lo que hizo que funcionara”, le dijo también a Vanity Fair, en 2017. Allí, además, explicó que ese contraste —entre su propia precisión y la espontaneidad de Hawn— terminó siendo clave para la dinámica en pantalla.

El contexto del rodaje, además, no era el más sencillo. La muerte le sienta bien implicó un trabajo muy condicionado por efectos especiales, algo que la actriz cuestionó abiertamente en su momento. “La primera, la última y la única vez que me presto a eso. Creo que es tediosa”, dijo en una entrevista con Entertainment Weekly en el año 2000, en referencia a ese tipo de producciones. En la misma línea, describía la experiencia con una imagen elocuente: “Una se siente como una pieza de maquinaria”.

En contraste, el recuerdo de Bruce Willis aparece teñido de una calidez más uniforme. También en su charla con Vanity Fair, Streep fue contundente: “¡Oh, Bruce fue divino!“. Y añadió: ”Supongo que se comportó como un chico malo en algunos rodajes y tenía fama de ser difícil. Pero nos divertimos muchísimo".

La valoración no se quedó ahí. “Era todo un caballero, dispuesto a todo, muy divertido y con ganas de hacer el ridículo. Simplemente, me pareció maravilloso trabajar con él”, concluyó.

En La muerte le sienta bien, Willis interpreta a Ernest Menville, un cirujano plástico inseguro y fácilmente manipulable que queda atrapado en la relación tóxica entre Madeline y Helen. Lejos del perfil de héroe de acción que dominaba su carrera en esos años, Willis construye un personaje neurótico, vulnerable y profundamente cómico: un hombre que pasa de la ambición profesional a la decadencia emocional, arrastrado por su obsesión con dos mujeres que lo utilizan y lo destruyen. Su transformación —física y psicológica— acompaña el tono grotesco de la película, y funciona como contrapunto perfecto al duelo entre las protagonistas, aportando una cuota de humor desesperado que termina siendo clave en el equilibrio del relato.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/personajes/un-convertible-rojo-y-una-sonrisa-meryl-streep-revelo-el-conflicto-que-vivio-con-goldie-hawn-en-el-nid01052026/

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