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Una flamante casa en Luján con tres pérgolas “voladoras” gana calidez con piedra, madera y un paisajismo sensible

“Como tanta gente que buscó irse a lugares abiertos durante la pospandemia, nuestros clientes, una pareja joven con chicos, nos llamaron para hacer su casa en un barrio cerrado de Luján”, nos...

“Como tanta gente que buscó irse a lugares abiertos durante la pospandemia, nuestros clientes, una pareja joven con chicos, nos llamaron para hacer su casa en un barrio cerrado de Luján”, nos cuenta el arquitecto Diego Victorica, socio del estudio Ottone-Victorica junto con su colega Ana Ottone. En ese marco, diseñaron y llevaron a cabo una casa organizada en dos volúmenes de 10x10m. Hoy vamos a recorrer el que concentra living-comedor y cocina, además de ver sus soluciones creativas para el exterior.

Tres pérgolas

“No queríamos hacer la típica galería sobre el contrafrente y, como teníamos orientacion sur hacia la mejor vista, evitamos cubrir los ventanales con más sombra. Entonces, desplazamos las pérgolas hacia los lados: una cubre un living exterior, otra acompaña la parrilla, y la tercera protege los autos apoyándose sobre el volumen de los servicios", explica el arquitecto.

Con una altura superior a la estándar y apoyos mínimos, el objetivo fue que las pérgolas lucieran livianas para contrastar con lo macizo de la casa.

Arq. Diego Victorica, socio del estudio Ottone-Victorica

Paisaje total

El paisajismo estuvo a cargo de la arquitecta Ana Ottone, socia del Estudio, entendiendo que lo que rodea naturalmente son praderas, pastos altos, flores silvestres y colores que cambian con las estaciones. “Buscamos resaltar esas particularidades con canteros orgánicos que acompañen una arquitectura perdurable y un entorno en transformación”, dice su socio.

“Ana se crio en el campo y tiene un vínculo muy particular con la naturaleza. Y a ese conocimiento espontáneo lo fue cultivando con estudio y especializaciones en distintas instituciones que están abiertas a todos, como la Facutlad de Agronomia de la UBA o la escuela de jardinería y paisajismo Cristobal Hicken, que funciona dentro del Jardín Botánico de Buenos Aires”, nos cuenta Diego Victorica. ”Compartimos esa cotidianeidad con el cultivo de nuestros propios jardines e intentamos trasladarlo a nuestros proyectos: siempre es un aporte que sorprende".

Diseñado en sintonía con el proyecto arquitectónico, el paisajismo nace con la premisa de integrarse a la llanura pampeana de forma coherente, silenciosa y contemplativa.

Encanto material

Para anclar los cubos blancos y darles textura y profundidad, se aplicaron sobre los muros exteriores revoques y piedra natural, colocada con precisión para una lectura unificada de los volúmenes.

“Usamos tres piedras distintas que se encuentran sobre algunos detalles especiales. Piedra San Luis para revestir parte de los muros, Travertino taponado para el piso de la galería y pórfido pulido para los pisos interiores e irregular par el estacionamiento. Cuando necesitamos cubrir superficie sin pasto usamos la misma piedra pero partida. Hubo un trabajo muy detallado en la colocación y los encuentros", explica Victorica

"El cielorraso revestido en madera y la claraboya fueron propuestas nuestras -como el de no tener en el espacio público columnas ni divisiones- porque sentimos que se necesitaba algo que suavizara la rigidez entre cuatro paredes. No teníamos límite de altura y el cielo raso te permite ser generoso con su forma. Por no hablar del ingreso extra de sol: no es lo mismo que la luz que puede aportar una ventana".

“Elegimos la misma madera de kiri para los cielorrasos, la isla de cocina y la puerta principal”.

   

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/revista-living/una-flamante-casa-en-lujan-con-tres-pergolas-voladoras-gana-calidez-con-piedra-madera-y-un-nid09052026-2/

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