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Ushuaia: experiencias originales para disfrutar durante los meses más fríos

Estamos en la estación Fin del Mundo esperando el tren. Arriba, un cielo esponjoso que no se decide a nevar. En el andén, los viajeros alborotados fotografían las locomotoras. Como antaño, ence...

Estamos en la estación Fin del Mundo esperando el tren. Arriba, un cielo esponjoso que no se decide a nevar. En el andén, los viajeros alborotados fotografían las locomotoras. Como antaño, encendieron las calderas y exhalan columnas de vapor que se recortan sobre los Andes. Pronto se abrirán las puertas de los vagones y reeditaremos una parte del trayecto que emprendían a diario los reclusos del presidio de Ushuaia. Buscaban leña, elemento esencial para sobrevivir. Suena la campana: ya es hora de partir.

Un tren, una leyenda

Unas horas antes aterrizamos en el aeropuerto de Ushuaia. El descenso en esta ciudad no es para cualquier piloto. La proximidad del mar con la montaña deja un espacio estrecho para las maniobras. Además, hay que domar el viento austral. Pero esta vez el avión se posa sobre la pista con increíble suavidad y todos aplaudimos a más no poder. Me acompaña Nicolás Janowski, fotógrafo y artista visual, autor de Fin del Mundo / Adrift in Blue, un proyecto transmedia que explora el imaginario de Tierra del Fuego como un lugar límite, la última frontera de la civilización. Nico pasó aquí varias temporadas. Durante este viaje, sus aportes serán un precioso regalo.

Dejamos las maletas en el hotel Los Cauquenes –nuestra casa los próximos días– y partimos para abordar el tren. Vamos a probar un nuevo servicio que incluye almuerzo a bordo.

La estación queda a unos 10 km de la ciudad y está repleta de turistas que hablan en todos los idiomas. Unos actores, vestidos como presos, recorren el andén haciendo de la suyas e invitan a los pasajeros a fotografiarse.

Abordamos un vagón especialmente preparado para el almuerzo. Elegimos costilla de cordero y el plato llega sobre un colchón de humita y verduras al vapor, con el punto y la temperatura justos.

Así comienza nuestro viaje, un tramo de siete kilómetros que finaliza en el Parque Nacional Tierra del Fuego. Por la ventanilla desfilan los paisajes nevados mientras el tren se desliza con ese vaivén típico que parece acunarnos. Por dentro, los vagones están revestidos en madera, como en el siglo XIX. El convoy avanza por el Cañadón del Toro, cruza el río Pipo y se detiene en la estación La Macarena. Allí, hay tiempo para una caminata breve hasta la cascada. Este era el sitio donde se abastecía de agua a las locomotoras.

El primer tren funcionó hasta 1947, cuando el presidio cerró. Entonces, el recorrido se iniciaba en la ciudad y transcurría a lo largo de 24 kilómetros. A diario, los presos abordaban este servicio en busca de leña. En 1994, un empresario local, Enrique Díaz, decidió reabrir el servicio que ya era una leyenda.

El tendido estaba destruido y los trenes habían desaparecido. Los que vemos hoy fueron construidos en los talleres de Carupá (Tigre); otros se importaron de Inglaterra y Sudáfrica. Las locomotoras tienen nombre propio: Camila, Zubieta, Rojas, Ing. Porta, Rodrigo y Tierra del Fuego. Al llegar al parque, algunos optan por quedarse y continuar allí su jornada. Nosotros dejamos la visita para otro día y regresamos a la estación en tren.

Al final del día volvemos a Los Cauquenes, construido a orillas del canal Beagle. El hotel fue concebido como resort & spa, un concepto que se refleja en la ambientación cálida y contemporánea. La elección de madera en pisos y algunos techos, junto con textiles cuidadosamente elegidos, le da un carácter único. Una piscina in-out climatizada tiene una vista soñada sobre el mar y es el preludio de los tratamientos de spa. Ahí nos quedamos un rato mientras cae el sol. A la hora de cenar nos esperan en el restaurante Reinamora, donde se disfruta de pesca fresca con vegetales de estación, frutos silvestres y hongos de recolección que reflejan el espíritu fueguino.

Laguna Esmeralda

A 18 kilómetros de la ciudad de Ushuaia, a un lado de la RN 3, se inicia el camino que lleva a la laguna Esmeralda. Sabemos que no vamos a ver el color de sus inquietantes aguas. A esta altura del año está cubierta por una capa de hielo, pero el camino vale la pena. Son unos 10 kilómetros que no requieren demasiado esfuerzo, sólo pasión por caminar.

Ezequiel Manzanares, de Titán Cuatro Elementos, es nuestro guía. Nos ponemos los grampines (un accesorio que se fija al calzado, con dientes más cortos que los crampones y que ayuda a desplazarse con mayor seguridad) y empezamos a andar. La nieve cruje bajo nuestros pies, un “crash, crash” muy estimulante que marca el ritmo de la marcha.

El cielo es una bóveda sólida de un blanco grisáceo; por momentos cae una aguanieve helada. Atravesamos un bosque de lengas por el valle de Tierra Mayor. Cruzamos el río Lasifashaj. Más adelante entramos en el valle de la laguna Esmeralda rumbo al espejo de agua.

A ambos lados del camino se observan los turbales, donde crece una variedad de musgo. Son sectores que absorben agua de los deshielos y se vuelven pantanosos en verano: demasiado húmedos para que los árboles prosperen, pero muy valiosos para el ecosistema.

El mediodía nos encuentra en el domo de Titán, a unos pasos de la laguna, que parece una pista gigante de patinaje sobre hielo. Como hace frío, decidimos almorzar primero: renovar fuerzas con un guiso de lentejas y secar en la estufa la ropa mojada. Un café y una barra de chocolate nos devuelven a la vida. Además, casi mágicamente, ha salido el sol. Al borde de la laguna hacemos algunas fotos y regresamos a primera hora de la tarde. El bosque es otro cuando el sol se cuela entre las ramas y nosotros, también.

Una noche en el bosque

Al atardecer estamos listos para una clase en la Escuela de Esquí Ushuaia. Durante una hora, montados en las tablas, recordamos algunas técnicas olvidadas y aprendemos otras. La experiencia es una suerte de introducción a la actividad Martial by Night, diseñada por la gente de Patagon.

Liberados de los esquíes nos calzamos los grampines. Si la nieve es mucha, se usan raquetas, pero hoy no es el caso. Ya anocheció y la idea es internarse en el bosque, caminar en la oscuridad para descubrir esa otra vida que tiene la montaña. Nos internamos por una espesura de coihues y lengas que crecen sobre la ladera del cerro Bridges. Llevamos unas linternas pequeñas y casi volvemos a ser niños durante la travesía.

En invierno, el bosque tiene una luminosidad única, un fenómeno que sólo ocurre en presencia de la nieve, elemento que genera profundos contrastes y formas para descubrir. Sin nieve, el bosque es oscuro y pierde la magia de la penumbra.

El cielo está estrellado. Hacemos una pausa para reconocer algunas constelaciones y, más adelante, observamos desde un mirador la ciudad iluminada. Luego, un sendero de lucecitas nos anticipa la llegada al domo. Nos reciben con licor de calafate. Dentro, la mesa está servida para compartir la cena.

Adrenalina y buena mesa

En Llanos del Castor nos recibe Martín González Gavilán. El sitio está ubicado en el valle de Tierra Mayor y durante mucho tiempo se dedicó a los paseos en trineo. Las cosas cambiaron cuando llegó Martín. “Yo empecé con el restaurante y, con el tiempo, me hice cargo de todo. Mi idea no era quedarme con los perros, pero el dueño anterior me los dejó. Al principio hicimos lo típico; hoy ofrecemos una versión diferente”, explica.

Aquí, la propuesta es asistir a una demostración: aprender cómo se arma el trineo, qué función cumple cada perro y verlos en acción. En el lugar se crían dos razas mestizadas: alaskanos y greysters. Después, hay tiempo para jugar con ellos en la nieve y fotografiarse. Incluso, luego del almuerzo, algunos perros nos acompañan en la caminata calzados con raquetas.

El momento adrenalínico del día llega cuando salimos en moto de nieve. Estos bichos gigantes avanzan sobre esquíes y orugas: así recorremos el bosque.

Por la noche, es difícil elegir una propuesta para ir a cenar. Ushuaia ha construido una oferta de excelencia basada en los productos del canal. Optamos por Volver. Hace mucho que no visitamos la cocina de Lino Gómez Adillon, pionero de la ciudad. Su restaurante está emplazado en la casa más antigua que aún se mantiene en pie: una vivienda de 1896 que perteneció a Ramón Cortez y su mujer, María Sánchez. Él fue el primer jefe de policía; ella, la primera educadora local.

Hacia fines de la década de 1990, Lino –que ya había probado suerte con una fiambrería (Quesos y cosas)– decidió restaurar la vivienda para un nuevo emprendimiento. Primero abrió un bar con comidas muy simples y luego fue por más. “Aprendimos con varios cocineros que llegaron hasta aquí por temporadas”, recuerda.

Hoy se lucen con la merluza negra y la centolla, pero también con los productos del canal que les traen buzos y pescadores artesanales. “Empezamos a ofrecer cosas que nadie consumía: almejas blancas y negras, navajas, erizos, caracoles. Los mismos pescadores nos enseñaron sus recetas”, agrega.

En los últimos años incluyeron en la carta carne vacuna madurada, otro hit del lugar. Mientras compartimos el postre, Lino nos cuenta sobre su larga lucha contra las salmoneras y su preocupación por el reciente cambio en la ley que vuelve a autorizar esa actividad en la zona, que estuvo prohibida durante los últimos cuatro años.

Trekking y canoas

“Si uno sale de Ushuaia en barco hacia el este y sigue siempre en la misma latitud –54° sur–, puede dar la vuelta al mundo sin tocar tierra en todo el camino”. Lo dice Franco “Frasco” Baldinelli, el guía de Canal que nos acompaña en el Parque Nacional Tierra del Fuego. Semejante afirmación nos sorprende. Funciona también como un argumento en la eterna disputa sobre cuál es la ciudad más austral del hemisferio sur.

Llegar al parque desde la ciudad lleva unos 20 minutos por la RN 3. Fue creado en 1960 y tiene casi 70.000 hectáreas, con costa sobre el canal Beagle y el lago Roca, el mismo que los nativos llamaban Acigami. Son grandes extensiones de bosques de coihue –el único que conserva el follaje durante el invierno–, lenga y ñire.

En invierno quedan abiertos sólo los caminos de baja dificultad, relativamente cortos. Franco elige el sendero de la isla, que lleva hasta un sitio donde el río Lapataia se une con el Ovando. Durante el trayecto hace hincapié en el sustrato: basura centenaria compactada, formada por los restos de los mejillones que comían los yámanas. Un tesoro arqueológico que los conejos dejan al descubierto cuando cavan sus madrigueras. Después, enfilamos hacia laguna Verde y almorzamos en la zona de bahía Lapataia.

Por la tarde, la idea es recorrer en balsa el archipiélago Cormoranes, a puro remo. Patos vapor, gaviotas cocineras y grises, cormoranes imperiales y de las rocas, patos crestones y ostreros son algunas de las especies que salen a nuestro encuentro. Uno de los islotes aparece con su suelo rojo fuego: se debe a un crustáceo de ese color que comen las aves, una rareza que sólo se ve en ocasiones.

Dos lagos

Los chicos de Canal nos invitan a probar otra de sus experiencias, Lagos Off Road, en los alrededores del lago Fagnano. Estamos listos muy temprano y partimos en 4x4 por la RN 3, esta vez hacia el norte, hasta el paso Garibaldi, el único que cruza los Andes de Argentina a Argentina, sin salir del país. La razón es el cambio de dirección de la cordillera, que en esta provincia corre de este a oeste y no de norte a sur como en el resto del territorio.

Se diría que los Andes se tuercen hacia el Atlántico. La razón la explica el guía: “Aquí hay tres placas: la de Scotia, que se mueve hacia el este; la Sudamericana, hacia el oeste, y la Antártica, de sur a norte”. En Ushuaia hay movimientos tectónicos diarios. “Son imperceptibles, pero puede haber hasta tres por día”.

En el paso Garibaldi hacemos un alto y subimos al mirador para ver el lago Escondido. Tenemos suerte: está despejado, algo poco frecuente en esta época, cuando suele quedar envuelto en neblina.

Por la ruta 119, un viejo camino de leñadores, ponemos rumbo al Fagnano. Dejamos atrás el aserradero Bronzovich, con sus tolvas de ladrillo hoy en desuso. La camioneta avanza por un tramo precioso, por una floresta de lengas de segunda generación que nos conduce hasta la orilla del lago, el tercero en extensión de la Argentina. Mide entre 110 y 115 km de largo y alcanza profundidades de hasta 400 m en algunas zonas. Aquí mismo se encuentra la gran falla donde termina la placa de Scotia y comienza la placa Sudamericana: un hecho geológico significativo.

El camino a orillas del lago es bello, a pesar del cielo que se empeña en esconder el sol. Al mediodía llegamos al refugio de Canal, bosque adentro, donde compartimos un asado criollísimo. Original House, un hotel que conserva, en el acceso, una casa de 1927 construida con chapa y madera. El resto se edificó con una arquitectura moderna que retoma la chapa acanalada, con predominio de líneas rectas y énfasis en los vértices. Las habitaciones fueron pensadas en versión apart y están domotizadas: todos los servicios se manejan desde un iPad individual.

Punta Paraná y Puerto Almanza

Patagonia Mítica (PM) es una empresa fundada por tres amigos. Nació con la idea de diseñar experiencias para grupos reducidos en horarios fuera de lo habitual, de donde surge el doble significado de PM. Hace dos años encontraron un sitio soñado en Punta Paraná, a 20 kilómetros de Puerto Almanza: una porción de bosque de coihues con un sendero que trepa y regala una vista hacia el mar. Remozaron una vieja cabaña y la convirtieron en un acogedor refugio.

Allí vamos esta mañana en compañía de Damián Villalón, Franco Domingo y Felipe Bollini, los tres jóvenes emprendedores. Enfilamos por la RN 3 y luego tomamos la ruta J hasta el mar. Desde allí sólo resta seguir por la K bordeando el agua.

Franco es tercera generación de fueguinos nativos, toda una rareza en una tierra donde la mayoría nació fuera de la isla. Va al volante mientras hablamos de turbales y Nothofagus, de los primeros colonos y las grandes estancias. También nos cuenta acerca de los castores y su accionar vandálico sobre el ecosistema, y de cómo la especie mutó y hoy difiere bastante del castor canadiense.

“Aquí no tiene depredador, cambió sus hábitos y se volvió diurno, duplicó la expectativa de vida y alcanzó un tamaño considerablemente mayor que su antecesor. El castor fueguino tiene la piel más dura –agrega–, básicamente porque no usa la glándula que produce aceite para volverlo resbaladizo en situaciones de peligro. Ese órgano se ha reducido y es posible que, por falta de uso, desaparezca en unas cuantas décadas”, arriesga.

A unos 73 kilómetros de Ushuaia, Puerto Almanza es el primer poblado costero que vemos. Del otro lado del canal está Chile, tan cerca que parece mentira.

El sitio cobró importancia hace poco más de una década y hoy atrae por los pequeños restaurantes locales donde se puede comer centolla. Dicen que las empanadas son sublimes.

Las barcas amarillas ondean sobre el mar. Más allá, se ven los “espejos”, una suerte de entramado de boyas y sogas donde se siembran mejillones.

En el embarcadero encontramos a un pescador poniendo a punto las trampas de centolla. Se llama Fernando Monje y vive en Punta Paraná. Está preparando todo para salir en dos días a calar las trampas: unos conos enormes de metal revestidos con una red tejida con sogas. “Aquí se puede pescar de julio a marzo, cuando no hay veda. Ponemos las trampas y a los 10 días revisamos. Sólo podemos quedarnos con ejemplares de centolla y centollón que tengan la medida autorizada –cuenta Fernando–; los pequeños y las hembras se devuelven al mar”. Fernando llegó a la isla desde Las Flores (Buenos Aires) y está en pareja con la primera mujer capitana de la zona, la correntina Diana Méndez. Juntos pescan y llevan adelante Alma Yagan, un sitio donde se puede probar la pesca del canal.

Veinte kilómetros más y estamos en el refugio de los chicos. Mientras Franco cocina, el resto emprendemos una caminata por el bosque, una actividad que nos abre el apetito. De regreso, el almuerzo está listo. Llegan a la mesa centolla con base de palta, salmón salvaje a la plancha con puré de zanahorias y arvejas, y mejillones con salsa provenzal, para sorprendernos.

Las últimas jornadas las pasamos en el hotel Wyndham Garden (Hotel del Glaciar), emplazado en la base del glaciar Martial, a unos 3 km del centro de la ciudad. El complejo, de cuatro estrellas, está en pleno proceso de renovación; acaban de incorporarse unas 40 obras de arte contemporáneo de la colección Rozenblut. Integradas a los espacios comunes, suman una interesante experiencia para el huésped.

Operación Polo Sur

Argentina fue el tercer país en llegar por tierra al Polo Sur. Ocurrió en 1965. Un grupo de expedicionarios atravesó 2.982 km desde la Base Belgrano II hasta el punto más austral del planeta. Fueron 66 días de travesía. La hazaña se conoce como Operación 90 y fue comandada por el coronel Jorge Leal. Gustavo Giró Tapper, el segundo jefe –un cordobés fascinado por el continente blanco–, se instaló en Ushuaia después de esa gesta. Fundó aquí el centro invernal Tierra Mayor, el primero de la isla, una iniciativa clave para fomentar el turismo fueguino. Hoy, su hijo Gustavo continúa con el legado.

Temprano estamos en el valle para reeditar algo de aquella experiencia. “La idea es convertirse en expedicionarios”, nos dice la guía mientras reparte unas camperas de color naranja que nos ponemos obedientes.

Lo primero que nos cuentan es sobre los perros: unos huskies siberianos que llevan en su sangre la genética del perro polar argentino, una raza creada por el Ejército. “Les llevó unos 30 años conseguir los primeros ejemplares, mezcla de cuatro razas de perros nórdicos”, nos explican. Eran perros de gran porte, con tres capas de pelo y una de grasa, preparados para resistir -60 ºC.

Poncho fue el perro de Gustavo. Nació en una base militar y, cuando tenía sólo un año, se convirtió en perro guía. Lo acompañó en su primera experiencia (1962), al frente del trineo que unió la Base Esperanza con la Base General San Martín, una suerte de preparación para el polo. “Lo hicieron en la peor época –cuenta Gustavo hijo–, durante el invierno polar. Eligieron esos meses (de junio a octubre) porque el mar se congela. Así avanzaron sobre esa superficie con trineos y vehículos oruga. Mi papá contaba que fue mucho más difícil que llegar al Polo Sur”, recuerda. En ese momento, uno de los desafíos más importantes fue sortear la cordillera de unos 1.000 metros de altura, con glaciares y todo. Incluso llegaron a pasar hasta 20 días en carpa esperando que el tiempo mejorase porque no podían avanzar.

Pienso en esos hombres, en el frío intenso, en el viento huracanado, en el miedo y en la ilusión de encontrar un camino nuevo cuando un cachorro se me acerca. Estamos rodeados de perros que se dejan acariciar, alzar y abrazar bajo la mirada atenta de los guías.

La raza de polar argentino se extinguió en la década de 1990, cuando el Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente prohibió la presencia de perros para proteger el ecosistema nativo. Los ejemplares de las bases argentinas fueron evacuados y trasladados a Mendoza. Eran 22 y fueron muriendo de a poco: habían perdido la inmunidad a enfermedades habituales. La última hembra no podía tener cachorros debido a un tumor en el útero, por lo que trajeron una husky siberiana de Finlandia y la cruzaron con uno de los machos. De allí descienden los perros que hoy nos rodean.

Nos montamos en las motos de nieve con la historia de Giró Tapper en la cabeza. Durante varios kilómetros recorremos el valle. Después avanzamos en un snowcat, una suerte de 4x4 con ruedas tipo orugas gigantes, que nos lleva hasta un módulo antártico. Fue construido a imagen y semejanza de los originales para simular la vida diaria de las misiones australes. Al final, volvemos al punto de partida, donde se organizó una sala museo que cuenta la historia de la Operación 90, las expediciones al Polo Sur y algunos detalles del tratado que hoy rige la vida en el continente más austral del mundo.

El viento comienza a soplar con fuerza renovada. Buscamos las maletas en el hotel y partimos hacia el aeropuerto. Tenemos suerte. Los vuelos no se han cancelado. Despegamos. La isla se va esfumando de a poco a medida que el avión cobra altura hasta que desaparece.

Datos ÚtilesDónde dormirLos Cauquenes De la Ermita 3462. Barrio Bahía Cauquén.(2901) 441 300 / (911) 6515 4946.www.loscauquenes.com @loscauquenes Construido a orillas del Canal Beagle y rodeado de los picos cordilleranos, el hotel es un refugio para aquellos que llegan a conocer la ciudad más austral del mundo. Desde abril del año pasado tiene nuevos dueños, el grupo Álvarez Argüelles Hoteles. Ubicado a unos 7 km del centro de Ushuaia, cuenta con 45 habitaciones y vistas soñadas, la mayoría al agua. Los cuartos tienen algunos mimos adicionales como cafetera Nespresso y pequeñas delicias dulces para el huésped. Desde u$s 205 la doble con desayuno, tarifa válida hasta junio inclusive.Original House Yaganes 186. (2901) 61-7210 www.originalhouse.com.ar @Originalhouse_ Emplazado en la zona céntrica de la ciudad, cuenta con 30 habitaciones en formato apart que se disponen en un edificio de varios pisos. Fueron diseñadas en tres categorías con kitchenette, heladera y vajilla. Algunas tienen balcones, otras, terraza. Desde u$s 140 la doble hasta junio inclusive. Entre julio y enero u$s 200 con desayuno que llega a la puerta del apart.Wyndham Garden Ushuaia (Hotel del Glaciar) Luis Fernando Del Martial 2355. 0800 266 0588. Reservas (2901) 52-8221. www.wyndhamhotels.com @wyndhamgardenushuaia Hotel de montaña con espíritu de lodge. Ubicado dentro de la reserva natural Cerro Martial está muy cerca del cerro Martial donde se practica esquí para principiantes y actividades de nieve (este año contará con un nuevo medio de elevación). En este sentido, el hotel ofrecerá paquetes con actividades de nieve allí, si está interesado pregunte a la hora de reservar. En versión solo estadía, ya están vigentes las promociones (mínimo 4 noches), desde u$s 208 la doble. Hay family plan durmiendo en un loft, desde u$s 286 (2 adultos + 2 menores de hasta 14 años).Dónde comerReinamora De la Ermita 3462. Barrio Bahía Cauquén. (2901) 441 300 / (911) 6515 4946. Es el restaurante del hotel Los Cauquenes que invita con una carta contemporánea elaborada con productos de emprendimientos locales y del invernadero propio. Disponible para almuerzo y cena. Se recomienda reservar.Volver Av. Maipú 37. (2901) 50-7525 @restovolver El restaurante de Lino Gómez Adillon en una de las casonas más antiguas de la ciudad. De martes a sábados, de 12 a 14:30 y de 19 a 23. Domingo, solo por la noche.Paseos y excursionesTren del fin del mundo RN 3 Km 3065. (2901) 30-1141 www.trendelfindelmundo.com.ar @eltrendelfindelmundo Oficina en la ciudad de Ushuaia: presidente Raul Ricardo Alfonsin 4800. Funciona todos los días del año. Salidas: 9.30,12 y 15, hasta el 30 de abril. Del 1 de mayo al 1 de septiembre: 9.45, 12.15 y 15. Si hay una demanda extraordinaria, se agrega un servicio a las 13.15, pero no está en la grilla habitual. El tren de las 12 hs y las 15 hs se puede contratar en versión premium e incluye almuerzo con menú a elección a bordo. $185.000 los mayores y $93.000 de 4 a 12 años. A las 9.30 la versión premium ofrece desayuno con menú fijo . En todos los casos se contemplan alternativas para viajeros con restricciones alimentarias. El ticket común $65.000 los mayores y $32.500 de 4 a 12 años. Hasta tres años viajan sin cargo. Además del pasaje en tren hay que sacar la entrada al Parque Nacional Tierra del Fuego ya que parte del trayecto trascurre por esa jurisdicción. Tiene un costo adicional y se puede obtener en ventaweb.apn.gob.arTitán Cuatro Elementos Belgrano 118. (2901) 65-9664 www.titancuatroelementos.com @titan.4.elementos El trekking a la laguna Esmeralda con almuerzo (5/6 hs) $185.000. También organizan una versión nocturna (5/7 hs) $190.000 y otra con pernocte, $340.000. Los valores son por persona. Son 10 km de dificultada baja. La agencia dispone también de salidas guiadas al Glaciar Martial y al monte Susana. Para los que estén dispuestos a encarar una dificultad media, el trekking a Glaciar Vinciguerra y Laguna de los Témpanos puede ser una opción. En tanto, para los más entrenados se ofrece la salida al glaciar Ojo del Albino descripta como actividad de dificultad alta.Patagon Mountain Agency Hol Hol 1257. (2901) 60-9991 www.patagonmountainagency.com @patagon_mountain_agency La salida “Martial by night” incluye clase de esquí o snowboard nocturno en pista iluminada, caminata por el bosque y cena en el domo. $198.000. Contempla traslado de ida y vuelta, seguro, instructor certificado, equipo. De junio a octubre.Llanos del Castor RN 3 Km 3033. (2901) 66-3848 www.llanosdelcastorushuaia.com @llanosdelcastorushuaia La actividad Panorama Blanco: demostración de mushing –armado, desarmado de trineo– con perros, paseo en moto de nieve o UTV, trekking con raquetas, culipatín, gomones en la nieve y almuerzo, $250.000 por persona. Incluye traslado al sitio desde la ciudad ida y vuelta. Una propuesta similar, Silencio Andino, se ofrece al atardecer con cena incluida $265.000 por persona. Además, hay actividades de día entero y una salida a los lagos en 4x4. Los menores de 4 a 11 años tienen un descuento del 40% y los pequeños de hasta 3 años solo abonan las consumiciones. Residentes de la provincia, jubilados, pensionados, CUD, cuentan con un 10% off. En el lugar cuentan con alojamiento disponible. El restaurante abre a los visitantes que van por libre previa reserva para almorzar y cenar.Canal Pasaje Tomás Bebán 1010. (2901) 60-7717www.canal.tur.ar @canal.tdf Una de sus propuestas incluye traslado en camioneta hasta el PN Tierra del Fuego, una caminata de baja dificultada de dos horas, almuerzo con bebidas en un domo climatizado y salida en canoas por la tarde. Aquellos que lo deseen podrán incluir la ida en el Tren del Fin del Mundo hasta el parque con costo adicional y luego sumarse al grupo. $220.000 por persona. No incluye entrada al PN. Tarifa válido hasta el 30 de junio. También hay travesía en 4x4 en los alrededores del lago Escondido y Fagnano. Contempla desayuno versión picnic y asado a la hora del almuerzo en un refugio propio. $210.000 por pasajero, válido hasta el 30 de junio.Patagonia Mítica (PM) (2901) 48-6078 www.ushuaiapm.com.ar @ushuaiapm La salida a Puerto Almanza y Punta Paraná incluye traslado guiado y almuerzo, $290.000 por pasajero.Experiencia Antártica RN 3 Km 3036. Husky Park. Oficina en Ushuaia: Juan Manuel de Rosas 184 (2901) 48-7838. www.antartur.tur.ar @antartur.ushuaia Esta actividad se realiza entre el 21 de junio y el 30 de septiembre, sujeta a la cantidad de nieve caída. Tiene una duración de 5 horas y se desarrolla en el Husky Park Ushuaia. Durante la estadía hay tiempo para aprender sobre los perros huskies y su entrenamiento. Luego está previsto un recorrido de 6 km en moto de nieve y otros 4 km en un vehículo oruga que conduce hasta la reproducción de una mini base antártica. Allí, se comparte un refrigerio caliente para reponer energías y temperatura. Adultos, $275.000. Menores hasta 11 años inclusive tienen un descuento del 40%. Se incluye el traslado ida y vuelta desde la ciudad de Ushuaia.Es recomendable adquirir el ticket de la actividad antes de ir. Se puede comprar en Antartur, la agencia propia, o en otras de la ciudad. En el Husky Park solo se venden actividades sueltas a partir de las 10 hs por orden de llegada y sujeto a disponibilidad: paseos en trineo, en moto de nieve, en vehículo oruga 4x4, culipatín, caminata con raquetas y visitas guiadas. El sitio cuenta con cafetería y restaurante a la carta.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/revista-lugares/ushuaia-experiencias-originales-para-disfrutar-durante-los-meses-mas-frios-nid30042026/

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