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Vacunación contra la meningitis: la cobertura cae más de 30% entre los bebés y los adolescentes, ¿por qué es clave completar las dosis?

En la Argentina, casi nueve de cada 10 bebés reciben a los tres meses la primera dosis de la vacuna contra el meningococo, una de las principales bacterias capaces de causar meningitis. Sin embarg...

En la Argentina, casi nueve de cada 10 bebés reciben a los tres meses la primera dosis de la vacuna contra el meningococo, una de las principales bacterias capaces de causar meningitis. Sin embargo, a medida que los chicos crecen y el esquema avanza, la cobertura comienza a caer. Baja con la segunda dosis, vuelve a disminuir con el refuerzo de los 15 meses y alcanza su nivel más bajo con la dosis indicada a los 11 años. La diferencia expone uno de los desafíos de la vacunación. No alcanza con empezar los esquemas, también es necesario completarlos en el momento indicado.

Los últimos datos del Ministerio de Salud, correspondientes a 2025, muestran con claridad esa caída. La cobertura contra el meningococo alcanza el 89,9% con la primera dosis, indicada a los 3 meses; desciende al 85% con la segunda, a los 5 meses; cae al 76,9% con el refuerzo de los 15 meses y llega al 57,2% con la dosis prevista a los 11 años. Todas se encuentran por debajo del objetivo del 95% establecido para las vacunas incorporadas al Calendario Nacional. En los adolescentes, si se contabilizan también las dosis aplicadas de manera tardía, la cobertura asciende al 75,4%.

“Uno de los principales desafíos es que la evolución puede ser muy rápida. Por eso es fundamental reconocer los signos de alarma, consultar a tiempo y trabajar sobre la prevención, especialmente a través de la vacunación”, explica Laura Alonso, jefa del Vacunatorio de Helios Salud. La experta advierte que completar los esquemas no tiene únicamente un impacto individual. “Cuando las coberturas bajan, aumentan las posibilidades de que queden grupos sin la protección adecuada. Completar los esquemas también contribuye a disminuir la circulación de determinadas bacterias en la comunidad”.

La meningitis es una inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal y puede ser causada por virus, bacterias, hongos o parásitos. La forma bacteriana es la más grave y entre los microorganismos capaces de provocarla se encuentran el neumococo, el meningococo y Haemophilus influenzae tipo b. La vacunación permite prevenir infecciones causadas por varias de estas bacterias.

La gravedad explica por qué los especialistas insisten en no postergar las dosis. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada seis personas que contrae meningitis bacteriana muere y una de cada cinco puede quedar con secuelas importantes. Entre esas secuelas pueden aparecer la pérdida de audición, convulsiones, alteraciones de la visión y dificultades para hablar, aprender o recordar. En los cuadros más graves también pueden producirse lesiones que deriven en amputaciones.

En el caso particular de la enfermedad meningocócica, la evolución puede ser especialmente veloz. Entre los síntomas que pueden aparecer se encuentran fiebre, rigidez de cuello o nuca, dolor de cabeza, sensibilidad o rechazo a la luz, náuseas y vómitos. En los menores de un año las manifestaciones pueden ser menos específicas e incluir irritabilidad, dificultad para despertarse, falta de apetito o abultamiento de la fontanela (la zona blanda del cráneo del bebé, conocida como mollera). Algunos pacientes pueden morir durante las primeras 24 horas desde la aparición de los síntomas, incluso con tratamiento adecuado, por lo que la consulta temprana resulta fundamental.

“El objetivo de las vacunas incorporadas al Calendario Nacional es alcanzar coberturas iguales o superiores al 95%. Completar los esquemas con los refuerzos es clave para obtener una protección adecuada”, señala Enrique Casanueva, infectólogo pediatra y jefe emérito del Servicio de Infectología Infantil del Hospital Universitario Austral.

La adolescencia representa además una etapa particular en la transmisión, resalta Alonso. A esa edad aumenta la posibilidad de portar el meningococo en la garganta sin presentar síntomas y transmitirlo a otras personas. Por eso, la vacunación también busca disminuir la circulación de la bacteria y proteger indirectamente a quienes rodean al adolescente, especialmente a los niños más pequeños.

El Calendario Nacional incluye vacunas contra Haemophilus influenzae tipo b, neumococo y algunos serogrupos de meningococo, específicamente A, C, Y y W. Existe además una vacuna contra el meningococo B que, según Casanueva, no integra el calendario universal y está indicada para personas con riesgo aumentado.

Este último punto cobra relevancia por la circulación observada en el país. Entre 2023 y 2025, el serogrupo B representó el 86,5% de los casos de enfermedad meningocócica invasiva caracterizados en niños y adolescentes de hasta 15 años, según los datos consignados por los especialistas. “Es fundamental que los padres consulten con los pediatras qué vacunas debe recibir cada niño, dentro y fuera del calendario”, plantea Casanueva.

La prevención tampoco termina en la infancia y la adolescencia. Los adultos también pueden desarrollar meningitis y algunas personas presentan un riesgo mayor por su edad, determinadas enfermedades u otras condiciones que comprometen sus defensas. Por eso, la recomendación es revisar periódicamente los esquemas y consultar qué vacunas corresponden según la edad y las condiciones particulares de cada persona.

“Muchas veces pensamos la vacunación solamente en relación con la infancia, pero revisar el calendario también en adolescentes y adultos es clave. Cada etapa de la vida puede tener recomendaciones diferentes”, sostiene Alonso.

Hoy se celebra el Día Mundial de la Meningitis, una fecha que busca poner el foco tanto en el reconocimiento temprano de una enfermedad que puede avanzar en pocas horas como en las herramientas disponibles para prevenirla.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/vacunacion-contra-la-meningitis-la-cobertura-cae-mas-de-30-entre-los-bebes-y-los-adolescentes-por-nid05102026/

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