La senadora paraguaya acusada de racismo sube la apuesta y su abogado dice que podría pedir la extradición de Mbappé
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La controversia entre la senadora paraguaya Celeste Amarilla y el futbolista francés Kylian Mbappé sumó en las últimas horas nuevos capítulos judiciales, políticos y diplomáticos. Este miércoles, su abogado sugirió la posibilidad de una acción legal en Paraguay contra el delantero e incluso un eventual pedido de extradición, en un caso que escaló desde las redes sociales hasta convertirse en un conflicto de alcance internacional.
El frente más activo se abrió en Asunción, donde el abogado Guillermo Duarte Cacavelos, asesor de Amarilla, planteó que Mbappé podría enfrentar una causa por “difamación y calumnias” en Paraguay, al considerar que sus declaraciones tuvieron efectos en territorio paraguayo.
“El hecho tuvo consecuencias en Paraguay, por lo que puede ser considerado cometido en el país”, sostuvo, e incluso mencionó la posibilidad de solicitar la extradición del futbolista, un escenario que especialistas consideran altamente improbable.
Según explicó el letrado, debido a que los delitos de difamación están tipificados tanto en Paraguay como en Francia, podría impulsarse un proceso judicial que obligue al jugador a comparecer ante la Justicia paraguaya. En la misma línea, el hermano de la senadora y también abogado, Felino Amarilla sostuvo que el caso puede encuadrarse como una injuria de carácter privado y remarcó que, de avanzar una demanda, el futbolista debería litigar en Paraguay.
Duarte Cacavelos también argumentó que la senadora no podría ser juzgada en Francia por sus dichos, al invocar el principio de “doble incriminación”, ya que la conducta atribuida no estaría tipificada como delito en Paraguay. Para que prospere un eventual pedido de extradición en su contra, señaló, debería existir correspondencia entre las legislaciones de ambos países, algo que, a su entender, no se cumple. Además, recordó que Amarilla cuenta con fueros parlamentarios, aunque consideró que ni siquiera sería necesario invocarlos.
En ese marco, el abogado defendió a la legisladora al sostener que sus declaraciones no constituyeron un ataque “a cierto tipo de ser humano” ni pueden interpretarse como un intento de promover el racismo. Según el defensor, se trató de “una respuesta a una persona que tuvo una conducta despectiva y de ataque hacia el pueblo paraguayo”, en referencia a Mbappé.
Es por eso que consideró que hubo “un ataque a un maleducado que recibió una respuesta al nivel que él estaba generando”, y enmarcó el episodio en el clima posterior al partido, tras “una cantidad de adjetivos calificativos hacia jugadores paraguayos”. Incluso, afirmó que “la única que se plantó y nos representó como raza es Celeste”. Al mismo tiempo, cuestionó la intervención del Gobierno paraguayo, al señalar que “no tendría que haberse metido en ningún momento” en lo que definió como “cosas de particulares”.
“Francia es la Francia de Rousseau”La senadora Amarilla coincidió con el abogado y calificó de “absolutamente innecesaria” la reacción del gobierno paraguayo al emitir un comunicado oficial ante el incidente y sugirió una sumisión por parte de los latinoamericanos. “Fue una muestra de decirle a Francia: ‘Sí, señor. Sí, señor’, cuando que Francia ni fue afectada”, dijo, y luego afirmó que no buscó notoriedad con sus dichos.
En relación con la resolución aprobada en el Congreso que le atribuye la responsabilidad personal por sus dichos y desvincula al cuerpo legislativo, Amarilla consideró que la medida era innecesaria, al sostener que las responsabilidades son, por naturaleza, individuales. En ese mismo sentido, rechazó las advertencias de algunos sectores políticos sobre eventuales consecuencias diplomáticas. “La responsabilidad es individual y la respuesta es individual. No me puede demandar Francia por lo que yo le dije a un francés”.
Por último, la senadora relativizó el alcance de la polémica y se refirió a la figura del capitán de la selección francesa. “Yo creo que Mbappé ni leyó mi post. Creo que alguien lo utilizó. Además, Francia no es la Francia de Mbappé. Francia es la Francia de Voltaire. Francia es la Francia de Rousseau. Francia es demasiado grande para reducirlo a Mbappé”, afirmó.
“Injuria pública e incitación al odio”Mientras tanto, en Francia avanzó un proceso en sentido inverso. La fiscalía de París inició una investigación por “injuria pública” e “incitación al odio o a la violencia” contra Amarilla, tras una denuncia presentada por la Federación Francesa de Fútbol (FFF). El Ministerio Público indicó que los dichos de la legisladora podrían agravarse por haber sido realizados en función del “origen, etnia, nación, raza o religión” del jugador, lo que podría implicar penas de hasta un año de prisión y multas de 45.000 euros.
La polémica se originó tras la eliminación de Paraguay en los octavos de final del Mundial 2026, cuando Francia se impuso por 1-0 con un gol de penal convertido por Mbappé. Luego del partido, la senadora publicó en la red social X una serie de mensajes con expresiones ofensivas y de tono racista contra el delantero, lo que generó una inmediata reacción tanto del propio jugador como de autoridades internacionales.
Mbappé respondió calificando los comentarios como “despreciables” e “indignos de su cargo”, y aseguró que no permitirá que “se propague el odio y el racismo”. Sus declaraciones fueron respaldadas por los gobiernos de Francia y Paraguay, así como por organismos como la FIFA y la ONU, lo que amplificó el impacto del caso.
Por su parte, Amarilla no solo evitó retractarse, sino que reafirmó su postura. La legisladora sostuvo que sus críticas estuvieron dirigidas exclusivamente al futbolista y no al país europeo, y argumentó que su intención fue “defender a los jugadores de la Albirroja” tras lo que consideró una injusticia en el partido.
El caso también generó repercusiones en el ámbito político internacional. El presidente del Senado francés, Gérard Larcher, envió una carta a su par paraguayo solicitando sanciones contra Amarilla, al considerar que sus expresiones “racistas y xenófobas” son incompatibles con la función pública.
Agencia AFP