¿Qué vas a leer con tu hijo esta noche? El universo de David Lynch llega por primera vez a la literatura infantil
“Las ideas son como peces”. La famosa frase con la que empieza el libro ...
“Las ideas son como peces”. La famosa frase con la que empieza el libro Atrapa el pez dorado, del cineasta David Lynch, es también la puerta de entrada a Mi pez dorado, el primer libro para pequeños lectores creado a partir del universo del director de Twin Peaks. El cuento (escrito por la editora y periodista argentina Débora Súnico e ilustrado por la gran Raquel Cané) inaugura el sello de la Fundación David Lynch para América Latina y el Caribe. En la Argentina lo publicó el grupo Penguin Random House en agosto en una edición de alta calidad (y tapa dura) que cuesta $39.999.
La historia, inspirada en la “filosofía” de vida de Lynch, propone a chicas y chicos (y, por qué no, también a los adultos) algo tan sencillo como necesario: descubrir que, incluso cuando sentimos miedo o enojo, existe adentro nuestro un lugar al que podemos regresar para encontrar calma.
“Siempre estamos creando: ilusiones, juegos, dibujos, música... ¿Y si esta vez creamos paz? Una paz en nuestro interior. Una paz que viaje alrededor del mundo, iluminándolo... Todo es posible, si comenzamos a brillar como mi pez dorado". Con esas palabras, en un emotivo tributo a Lynch, la autora y la ilustradora nos invitan a sumergirnos en un relato que habla sobre las emociones (miedo, enojo, inquietud) pero, también, sobre qué podemos hacer para lograr la calma cuando todo parece a punto de estallar. En este caso, el “vehículo” para transitar ese camino es un pez dorado, “enorme, brillante y maravilloso” que le aparece al narrador de repente.
La historia comienza con una emoción que cualquier chico puede reconocer. Su protagonista está asustado y furioso. Grita, patalea, llora. Hay, sin embargo, algo que logra tranquilizarlo: quedarse mirando los peces de colores de su pecera mientras nadan de un lado a otro. Hasta que sucede algo extraordinario: una luz transforma todo a su alrededor y el chico se encuentra frente a un océano dorado poblado por miles de peces luminosos. Entre ellos aparece uno diferente a todos: un enorme y maravilloso pez dorado que parece haber estado esperándolo.
El pez conoce un secreto. En las profundidades existe un lugar donde todo es “más calmo y luminoso”. Allí desaparecen el ruido y el miedo y aparece la posibilidad de imaginar, crear y soñar. Cuando el niño le pregunta cómo puede llegar hasta ese lugar, el pez dorado le revela algo inesperado: no tiene que buscarlo afuera; está dentro suyo.
“En un mundo híperestimulado, la paz interior es una habilidad y una decisión. Enseñar a un niño a encontrar su propio espacio de calma a través de la trascendencia es regalarle una herramienta para toda su vida”, dice el doctor José Luis Álvarez Rosset, presidente de la Fundación David Lynch para América Latina y el Caribe. Ahí reside una de las claves del libro “lyncheano”: les habla a los chicos (que se van a identificar con los miedos y los enojos), pero se dirige en realidad a los grandes que muchas veces no sabemos qué hacer cuando los vemos desbordados.
Una paleta de sensacionesCon textos breves, directos y de fuerte contenido emocional, Mi pez dorado construye buena parte de su narración en el diálogo entre palabras e imágenes. Las ilustraciones de Raquel Cané acompañan esa transformación interior con un cambio progresivo de la paleta visual. Los azules profundos que dominan las primeras escenas —el miedo, el enojo, la introspección— comienzan a ser atravesados por destellos de luz hasta desembocar en un universo de amarillos, naranjas y dorados.
El viaje emocional del protagonista se convierte así también en un viaje del color, y el pez dorado deja de ser solamente un personaje fantástico: se convierte en la imagen de algo que el chico descubre que ya poseía. Al final del viaje, cuando necesita volver a sentirse tranquilo o quiere imaginar nuevos sueños, ya sabe qué hacer: cerrar los ojos. “El poder de miles de soles estaba en mí”, descubre. Y la historia cierra con una afirmación jubilosa: “Ahora soy un niño dorado. ¡A brillar!”
Un tributo póstumoMi pez dorado nace también como homenaje a David Lynch (que murió en enero de 2025) y a una convicción que atravesó una parte central de su vida: la existencia de un espacio interior de calma y creatividad al que es posible acceder mediante la meditación. La propuesta conecta con la misión que llevó a Lynch a crear su Fundación y que hoy continúa desarrollándose internacionalmente. En América Latina y el Caribe, la organización tiene presencia en Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, México, Colombia, Perú, Paraguay y el Caribe.
“Abrís el cuento y entrás a un nuevo mundo de calma y positividad. ¿Quién no desea estar allí? Este fantástico pez dorado que conoce todos los océanos y mares del mundo te invita a sumergirte en el más luminoso de todos: el de tu potencial interior, donde todo lo bueno es posible”, dice la autora del cuento, Débora Súnico.
El homenaje está presente desde la primera hasta la última página con el respaldo de la familia de Lynch. Así el libro empieza con la frase “Las ideas son como peces”, termina con otro deseo, que inclusive fue el último mensaje de Lynch y que adquiere una resonancia especial dentro de esta historia: “Que todo el mundo sea feliz”.
Además de meditaciones y otras técnicas del estilo, Lynch indagaba en diversos caminos para estimular los procesos creativos. En 2024, el director presentó en la Semana del Diseño de Milán una “habitación para pensar” (The Thinking Room), que causó furor.
El grupo Penguin Random House proyecta la presentación de Mi pez dorado en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires en 2027, además de postularlo para los Bologna Ragazzi Awards 2027. La edición en inglés saldrá en 2027 en Estados unidos y Canadá.
Cómo atrapar al gran pezUn fragmento del texto original de David Lynch que dio origen al cuento infantil Mi pez dorado.
“Las ideas son como peces.
Si quieres pescar pececitos, puedes permanecer en aguas poco profundas. Pero si quieres pescar un gran pez dorado, tienes que adentrarte en aguas más profundas.
En las profundidades, los peces son más poderosos y puros. Son enormes y abstractos. Y muy bellos.
Yo busco un tipo particular de pez importante para mí, uno que pueda traducirse al cine. Pero allá abajo nadan toda clase de peces. Hay peces para los negocios, peces para el deporte. Hay peces para todo.
Todo, cualquier cosa, surge del nivel más profundo. La física moderna denomina a ese nivel campo unificado. Cuanto más se expande la conciencia, más se profundiza hacia dicha fuente y mayor es el pez que puede pescarse.
Los treinta y tres años que llevo practicando la meditación trascendental han sido clave para mi trabajo en el cine y la pintura y en todos los aspectos de la vida. Han sido un modo de zambullirme más a fondo en busca del gran pez".