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Un departamento de 150m2, incómodo por su distribución atípica, se reformó para darle a cada espacio un interés especial

El punto de partida para la reforma era evidente: el departamento estaba lejos de cumplir con los deseos de los propietarios. “En el anteproyecto quedó claro que, principalmente, debíamos traba...

El punto de partida para la reforma era evidente: el departamento estaba lejos de cumplir con los deseos de los propietarios. “En el anteproyecto quedó claro que, principalmente, debíamos trabajar en modificar la distribución, que no estaba alineada con un estilo de vida actual”, nos cuenta la arquitecta Agustina Mitjans, socia de Estudio Método con la arquitecta Nora Selener, al frente de la reforma y del diseño de interiores de este semipiso en Recoleta.

Pero la afirmación, si bien cierta, no da de inmediato una idea de la magnitud de la obra, que para los dueños merecía la pena por la calidad del edificio, su carácter y ubicación. ¿Con qué se encontraron? Con una cocina muy pequeña, una dependencia de servicio sin un uso claro, la ausencia de toilette o baños en suite, un living segmentado y apretado por el pozo del ascensor y un balcón interrumpido por un volumen que no era aprovechable. Gracias a varias intervenciones estratégicas y un interiorismo cargado de detalles, el Estudio logró no solo actualizar la funcionalidad, sino también ampliar ambientes clave y, con creatividad, elevar el perfil de la propiedad.

“Así como estaba, el living no servía de ambiente principal ni como punto de reunión. Su forma era desafiante. Lo pudimos agrandar pero, además, buscamos potenciar la sensación de amplitud, más allá de su tamaño real”.

Camino al escritorio

“Este ambiente era una necesidad de los dueños. Por otro lado, como quisieron dejar abierta la posibilidad de convertirlo en un dormitorio para invitados, lo equiparon con un mobiliario flexible”, cuenta Mitjans.

El balcón estaba ocupado, en parte, por un sector con bow window, agregado en otra reforma. Por sus dimensiones, no valía la pena usarlo como espacio interior, y además arruinaba el balcón corrido. Al extenderlo y abrir una ventana nueva, pudieron crear el escritorio.

Girando hacia el otro extremo del balcón, se le hizo lugar a una pequeña parrilla móvil.

“En el balcón, retomamos el estilo francés del edificio, que aparece en la cornisa de la ventana”, cuenta Agustina. El piso, el toldo y las sillas también juegan su rol.

En lo que era un pequeño nicho, el Estudio diseñó un bar con postigos plegables a media altura. Cuando se cierran, se crea la ilusión de que es un armario.

Una bomba en la cocina

La cocina, demasiado chica y con recovecos, necesitaba un trabajo de fondo. Para ampliarla, eliminaron la división con el área de servicio, que fue anexada. Y le dieron un look increíble.

Casi imperceptible, el panel entre la puerta y el nicho oculta el lavadero.

Ganaron espacialidad al incluir el comedor diario en el mismo ambiente.

Cuarto de huéspedes

Parte del trabajo del Estudio consistió en elegir obras de arte. “Nos encargaron su selección y elegimos obras de jóvenes artistas argentinos”, nos explica Mitjans.

Generar el baño en suite fue una de las prioridades de la obra. Lo proyectaron en dos módulos, para que el sector de bañadera aprovechara una ventana de ventilación original del edificio. Lo más simpático es el modo en la que su acceso queda camuflado con los frentes de placard.

Suite principal

“Como el cuarto principal tenía forma de rectángulo alargado, aprovechamos para instalar un módulo de bordes curvos, que de un lado es cabecera de la cama y del otro funciona como vestidor. Prácticamente, un ambiente extra”, dice la arquitecta con satisfacción.

 

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/revista-living/un-departamento-de-150m2-incomodo-por-su-distribucion-atipica-se-reformo-para-darle-a-cada-espacio-nid03052026/

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