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Flavia Palmiero: su vuelta a la TV, cómo convirtió su hobby en una empresa y la drástica decisión que tomó a los 60

“Nunca dejé de hacer lo que tenía ganas”, dice Flavia Palmiero mientras atraviesa una etapa que tiene mucho de reinvención. Después de varios años alejada de la TV, la actriz y conductora ...

“Nunca dejé de hacer lo que tenía ganas”, dice Flavia Palmiero mientras atraviesa una etapa que tiene mucho de reinvención. Después de varios años alejada de la TV, la actriz y conductora volvió con Nuevo día, un magazine que puede verse de lunes a viernes, de 10 a 12, por Ciudad Magazine. Allí habla de actualidad, cocina y transmite su mejor energía. “Yo quiero transmitir un momento muy positivo, de mucha buena energía, de juego. Yo quiero volver a jugar en la tele”, confiesa sobre cómo son sus mañanas.

En paralelo, Palmiero también volvió al cine, su “primer amor”, de la mano de su pareja, Luis Scalella, y con una película protagonizada por Guillermo Francella y Adrián Suar que llegará a la pantalla grande el próximo año. “La tele es estar en la realidad; el cine es estar como en otro planeta paralelo. Estás en otro mundo, estás de viaje. La magia del cine es soñada”, asegura.

Entre el entusiasmo por volver a la televisión, la experiencia de filmar con dos de los actores más populares del país y el desafío cotidiano de sostener una empresa, Flavia Palmiero hoy se permite algo que quizás antes le costaba más: vivir el presente, orgullosa de sus 60 años. “El plan es vivir el hoy y tratar de valorarlo más que nunca. Podemos equivocarnos, pero también podemos permitírnoslo”, reflexiona.

Ganas de hacer

—Volviste a la tele...

—Me encantó la frase que me dijiste cuando entré: “¿Y esta locura que te agarró por volver a la tele?” . Bueno, tampoco es que todos los días uno tiene la posibilidad de volver a la tele. Fue muy loco. Todavía no caigo. El año pasado me agarró el bicho. Más allá del teatro que estuve haciendo años, llegó la pandemia, hice la marca de ropa, entonces tomé distancia. Siempre dije que volqué toda mi experiencia artística a la marca, a producir una colección, a la comunicación, pero digamos que veía la tele desde casa. De vez en cuando yo decía: “Me está yendo muy bien, estoy muy contenta, pero mi esencia y mi vida son las cámaras”. Luis Scalela, mi novio, me propone la película (es el productor y mentor de Un funeral y medio), que es una bomba atómica con Francella y Suar. Era volver al ruedo con lo mejor que te puede pasar: cine y ellos. Además, mi personaje es adorable. Arranca la filmación, que fue un estresazo importante, porque además fue acompañarlo a él desde su rol de productor, y llega un mensaje de Eugenia, la productora de Ciudad Magazine: “¿Tenés ganas de volver a la tele porque hay algo?”. Nos juntamos y me dicen: “Tenemos un magazine de 10 a 12 en vivo. Un espacio clásico en el que muchas conductoras han estado ahí y les ha ido muy bien”. Les cuento lo que yo tenía ganas (transmitir buena energía) y me dicen: “Sí, sí, sí, queremos eso”.

—¿Quiénes te acompañan?

—Juan Etchegoyen, Paula Galloni, Gabo Colacioppo en la cocina y el equipo de Ciudad. Estoy como muy sorprendida, todavía no caigo. Realmente estoy en un canal donde me siento muy contenida; toda la gente es un amor. Siento que es como los amigos esos de toda la vida que los ves después de mucho tiempo y decís: “No pasó el tiempo”. Entonces entré al set, me pusieron el micrófono, miré la rutina y arranqué como si lo hubiese hecho hasta ayer.

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—¿Cómo definirías el magazine?

—Se van a dar las noticias del día; va a haber cocina. Yo quiero transmitir un momento muy positivo, de mucha buena energía, de juego. Yo quiero volver a jugar en la tele, cosa que muchas veces perdí porque uno se profesionaliza y se estresa tanto… Igual uno siempre está estresado. Hago un desfile para 50 personas y me estreso. Es la misma exigencia.

—Hoy es otra tele, distinta a la que estabas acostumbrada. Sobre todo, la mirada del medio... ¿Te preocupa?

—Por ahora me tiraron muy buena onda. En estos momentos no es un problema para mí. Sé que hoy día estás mucho más expuesto. Pero, ya tengo 60 años y tampoco me lo voy a perder por culpa de eso. No voy a dejar de vivir. Nunca dejé de hacer lo que tenía ganas de hacer y sentía. Después, siempre me he hecho responsable. Prefiero intentarlo.

—El medio siempre se portó muy bien con vos…

—Desde que anuncié esto, todos me escribieron. Me mandaron 500 mil mensajes, todos me quieren hacer una nota. La verdad, recibí mucho cariño; por lo menos hasta ahora. He compartido todo; me han bancado. Yo me sentí respetada. Me encanta trabajar y es como que estoy sorprendida de que a mis 60 años esté haciendo todo esto. Obviamente que estoy cansada porque yo no soy la Mujer Maravilla . Cambié muchas rutinas de mi vida. Casi te diría que me concentro como los jugadores de fútbol, de verdad. Con la película no me movía de mi casa; iba del set a mi casa y de mi casa al set. No se puede hacer otra cosa. Yo no puedo salir de noche a comer; no puedo tomar alcohol. Al otro día tengo que tener la cara bien. De hecho, dos meses antes comencé una alimentación especial. Yo respeto mucho mi trabajo. Entonces en este tiempo se cena a las ocho de la noche, me quedo en casa tranquila con los afectos, con mi novio, con mis hijos; hay que guardarse la energía para el programa.

—El programa arranca a las 10 de la mañana, ¿sos de las que se levantan tempranito?

—Soy de levantarme temprano, pero no de activar temprano. Yo disfruto mucho de la mañana; trabajo mucho a la mañana, pero desde la computadora, tomando mate, en ese mood... La película era a las 6 de la mañana, así que salía de noche de mi casa y volvía de noche. Pero con el programa no es tan grave. Me estoy levantando a las 7. Algunos días llego con la cara hinchada, pero es la vida; no es un problema para mí. No soy aferrada a las cosas que me quitan tiempo y energía.

—Pero sos muy coqueta...

—Sí, soy coqueta para esto, pero no para la vida. Me encanta estar sin maquillaje, pero no reniego de él. Si me tengo que maquillar, me maquillo y si me maquilla alguien, me encanta también. El paso del tiempo te da más seguridad en ese sentido. Me gusta la imagen; me gusta verme bien, pero no me obsesiona.

Volver a empezar

—Que te vuelvas una referente para las mujeres en esto del paso del tiempo, ¿nace con la marca de ropa o de un proceso que venías haciendo?

—Yo creo que fue antes. Me fui dando cuenta de que influenciaba de alguna manera, pero sin asesores; o sea, influenciaba naturalmente. Y lo fui descubriendo con las redes. Al estar alejada de la tele, las redes me permitieron seguir jugando un poco a la tele. Y eso estuvo bueno para mí. Muchos dicen: “Ay, te encantan las redes” y no, en realidad yo lo veo desde un lugar de seguir haciendo tele desde ahí. Hice una marca y creció muchísimo gracias a eso, pero es natural, no es algo impostado.

—¿Cómo empezó todo?

—Empezó con las bikinis. Estábamos en pandemia, encerrados y pensaba que alguna vez iba a estar en una playa. Yo no quería fabricar barbijos, ni pantuflas, ni pijamas. Yo decía: “Yo quiero salir de acá. Yo sueño con que esto va a estar mejor algún día, que vamos a poder salir y vamos a poder disfrutar de la vida”.

—¿Te fue bien en la venta en ese momento?

—¡Muy! En los primeros tres días se vendió todo lo que había fabricado, pero arrancó de muy chiquito. Lo lancé el 16 de septiembre de 2020; me fueron pasando muchas cosas y fui remando muchísimo. Por eso yo insisto en que la gente del medio tiene una gimnasia muy diferente a la de la gente normal. Tenemos un volanteo permanente; estamos muy acostumbrados a volver a empezar cada dos minutos. No cada año o cada diez años, sino todo el tiempo nos replanteamos lo que estamos haciendo. Eso me ayudó como empresaria.

—Y después de las bikinis, ¿qué vino?

—Después vinieron las leggings. Además, siguió todo en mi casa. Un día llega mi hijo y me dice: “Mamá, esto es un shopping” . Subían y bajaban rollos de tela; tenía como dos habitaciones asignadas a la marca. En un momento mi hija me dijo: “Mamá, por favor, poné un showroom”. Pero era más como cuidar al bebé que estaba en casa y me costó soltarla. Y después ni te cuento cuando pasamos del showroom al local de Gorriti, donde ahora tengo mi estudio. Ahí tengo mis telas y hago el diseño; hago el trabajo de diez personas más o menos.

—¿Es muy difícil mantener un local en la Argentina de hoy?

—Bueno, en la Argentina siempre es complicado. Estamos remándola mucho. El consumo en el mundo está bastante complejo, pero ahí es donde uno tiene que dar el volantazo y ver lo que está haciendo. Por suerte ahora llegué a la tele .

“Tomé coraje y me las saqué”

—Hace algunos días fuiste noticia porque en este viaje a Miami te pusiste una microbikini...

—No me digas que es por una microbikini sino por mis diosas ... Con mis clientas fuimos creciendo juntas en estos seis años. Arrancamos la pandemia con una edad y ahora ya estamos todas más grandes, entonces fui agrandando el traje de baño. No era una microbikini, los medios exageran. Era una vedetina. Pero hay un cambio físico del cual no estás hablando...

—¿Cuál es?

—Me saqué las lolas. Me saqué las prótesis en abril porque me sentía incómoda ya. Hace 25 años lo hice para rellenar. Yo había amamantado a mis hijos y le mostré al médico una foto y le dije: “Quiero volver a estar así”. Me puso un tamaño normal, pero el tiempo pasa y empiezan a crecer y las veía como muy incómodas. No las aguantaba más. Y la verdad que también quería recuperar un poco mi estilo porque yo sentía que era algo que distorsionaba estética y físicamente. Tenía la espalda ya doblada. Lo llamé al mismo médico, tomé coraje y me las saqué.

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—¿Fue difícil?

—Y sí, porque yo le tengo pánico. Yo no tengo nada hecho más que eso. Mi hija me dijo: “Mamá, por favor, ya. No des vueltas, te va a hacer bien”. Y la verdad tenía razón. Así que estoy natural y el cambio se ve también en las bikinis. El cambio me gustó. Así como en su momento me dio seguridad haber hecho eso, ahora me dio seguridad sacármelas. Iba a cumplir 60 años, iba a hacer la película, no imaginaba que iba a hacer un programa, sentía que había algo con ganas de liberarlo, así que lo liberé.

—¿Sentís que estás en tu mejor momento?

—Ay, no me gusta decir eso. Yo creo que estoy en este momento por el que trabajé y sufrí mucho para llegar. Los milagros no existen. Uno trabaja mucho para lograrlo. Y a veces en la vida las cosas se te dan fáciles y a veces no. Cuando pasaron 60 años de tu vida, valorás más, estás más a tierra. Siempre estuve a tierra porque toqué el cielo con las manos, pero nunca despegué los pies de la tierra. Yo vivo el hoy y trato de valorarlo más que nunca. Podemos equivocarnos, pero también podemos permitírnoslo.

—Me encanta con la seguridad y la alegría que decís “mis 60”...

—Yo estoy muy orgullosa. Estoy sana, ¡¿qué más puedo pedir?!

—¿Te cuidás mucho? ¿Hacés gimnasia? ¿Tenés una alimentación sana?

—Alimentación sana sí. Gimnasia, no tengo mucho tiempo, pero vengo haciendo desde hace mucho. A veces no tengo energía. Me permito estar en esta etapa de mi vida. No le esquivo a la menopausia o a lo que me pueda pasar, pero no lo vivo como una etapa de tortura. Es una etapa de transición normal en la vida de una persona y hay que atravesarla y ponerle lo mejor de uno. Yo sé que no es fácil, sé que hay mucha gente que sufre. Indudablemente, yo también sufro, pero trato de amigarme con la edad, con el paso del tiempo y con la etapa de mi vida que me toca vivir. Muchas veces uno dice: “Ay, cómo me gustaría tener cierta edad” y por ahí, a esa edad he sido muy infeliz. Entonces no es una cuestión de edad, es una cuestión de la decisión que uno toma en la vida. Mi vida no es perfecta, la de nadie lo es, pero trato de pelearla cada día.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/personajes/flavia-palmiero-su-vuelta-a-la-tv-como-convirtio-su-hobby-en-una-empresa-y-la-drastica-decision-que-nid29082026/

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